En anterior editorial lo dediqué a explicar qué significa que en marzo la inflación anual haya sido 7.45 por ciento, y lo que significa es que en marzo pasado el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC, fue 7.45 por ciento mayor que en marzo del año pasado.

Continúo con estas explicaciones en torno a la inflación aclarando la diferencia entre inflación subyacente (lo que en inglés se conoce como core inflation) y no subyacente.

En marzo la inflación general fue 7.45 por ciento. La inflación subyacente fue 6.78 y la no subyacente 9.45. Por lo general la no subyacente es mayor que la subyacente.

La inflación subyacente, cito al INEGI, “se obtiene eliminando del cálculo del INPC los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles (por inestabilidad en la relación oferta y demanda, como en el caso de productos agropecuarios y energéticos)[1], o bien que su proceso de determinación no responde a condiciones de mercado (por la intervención del gobierno en su fijación, como es el caso de las tarifas autorizadas por el gobierno)[2]. Así, los grupos que se excluyen son agropecuarios, energéticos, y tarifas autorizadas por distintos órdenes de gobierno (trámites vehiculares, derechos por suministro de agua, cuotas de autopistas, expedición de documentos oficiales)[3]”.

La inflación subyacente en marzo fue 6.78 por ciento. La de bienes 8.69. La de servicios 4.62.

La inflación no subyacente en marzo fue 9.45 por ciento. La de productos agropecuarios 16.12. La de energéticos 5.23. La de tarifas autorizadas por el gobierno 3.48.

Distinguiendo la inflación subyacente de la no subyacente se pretende separar, para efectos del análisis, la tendencia de mediano y largo plazo de la inflación (inflación subyacente), de las variaciones de corto plazo, producto de la volatilidad de algunos precios (inflación no subyacente), consecuencia de la inestabilidad entre su oferta y su demanda, variaciones de corto plazo que (se supone) no modifican la tendencia de mediano y largo plazo de la inflación.

Todo lo anterior para efectos del análisis, porque para los efectos prácticos en el bolsillo de los consumidores, y por lo tanto en el bienestar de las personas, lo que importa es la inflación general medida por el comportamiento del INPC, misma que en marzo fue del 7.45 por ciento, y que para 2022, 2023 y 2024 se espera sea 5.86, 3.98 y 3.69, según los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, del Banco de México, de marzo.

Es importante que los ciudadanos sepan de economía para evitar que lleguen al poder políticos que prometan lo que en el discurso suena bonito pero en la práctica resulta desastroso. Por eso estos Pesos y Contrapesos dedicados a la inflación.

E-mail: arturodamm@prodigy.net.mx Twitter: @ArturoDammArnal


[1] Paréntesis mío.

[2] Ídem.

[3] Ídem.