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Estatismos, monopolios y totalitarismos, cuna de dictadores

Estimado lector:

En una mesa redonda sobre el nivel de vida en diversos países, demostré con cifras, datos, ejemplos y razonamientos lógicos, cuál sistema da los mejores resultados, como lo hago en el presente texto. Un miembro de la mesa, como no encontró argumentos para rebatir mis puntos de vista, me preguntó, ¿ha estado en esos países, para poder afirmar que son un fracaso sus políticas gubernamentales?  Pensó que le iba a decir que no, y así desacreditar mis razonamientos.

Le dije que visitar un país no implica necesariamente tener la autoridad para determinar el éxito o fracaso de las políticas económicas de sus gobernantes. Le puse el ejemplo de uno de los mejores análisis del entorno económico de China, cuyo autor nunca visitó ese país. Después le contesté que yo sí visité casi todos los países a los que me referí.

Viajé dos veces a Rusia y a casi todos los países de Europa del Este cuando eran socialistas, a China, Taiwán, Japón, Corea del Norte y del Sur, Vietnam, Europa Occidental, varios países en África: Egipto, Marruecos, Kenia, el Congo, Sudáfrica y la Isla de Madagascar, considerada uno de los lugares más pobres del mundo. En la India los Slums, donde hay que pagar a la mafia que los controla para que te dejen entrar a esas zonas de pobreza extrema, lo mismo en las favelas de Rio de Janeiro, donde ya se redujo drásticamente la miseria. Conocí casi todos los países de América, desde Alaska hasta Ushuaia, ciudad argentina, la más cercana al Polo Sur, que también visité.

Esas visitas no dan por si solas la autoridad para descalificar o considerar un éxito las políticas económicas de un país, pero ayudan a fundamentar una opinión sobre su gobierno y economía.

Agradezco a mi padre, que en paz descanse, que me heredó recursos, los cuales me ayudaron para esos viajes, realizados durante varios años.

Luis Pazos. (@luispazos1)


El estatismo es un proceso mediante el cual los gobiernos toman el control de una economía. La columna vertebral del estatismo o capitalismo de Estado son las empresas estatales, mediante las cuales los funcionarios “públicos” monopolizan los principales sectores de la economía.

No en todas las empresas estatales hay ineficiencias y pérdidas, pero sí en la mayoría. Las causas de las frecuentes pérdidas de las paraestatales no son la raza, las costumbres o la moralidad de los pueblos, sino su estructura intrínseca.

Las paraestatales son el fundamento de las economías socialistas o capitalismos de Estado, aunque también las hay en las economías capitalistas o mixtas, donde funcionan con la excusa de garantizar la soberanía nacional, la independencia económica y de poner a disposición del pueblo bienes y servicios baratos y de buena calidad.

Las verdaderas causas de la existencia de las empresas estatales, también llamadas públicas, son ideológicas o la ambición de algunos gobernantes de controlar los principales sectores de la economía, concentrar poder económico junto con el político, disponer a su arbitrio de grandes cantidades de dinero y consolidar un totalitarismo de Estado.

En Brasil, Venezuela y en México, por citar algunos ejemplos, las empresas estatales son el camino más fácil para que la alta burocracia reciba dádivas mediante la asignación de contratos y compras a sobreprecios, de las cuales los proveedores les dan un porcentaje al burócrata que les dio un contrato.

Muchos de los directores de las empresas estatales obtienen ese puesto, no por sus conocimientos, sino por su amistad con un presidente o secretario de Estado. Hay funcionarios públicos que no tiene reparo en acumular cientos o miles de millones en un periodo de gobierno por la vía de las empresas estatales, dinero del que hacen partícipes a los altos funcionarios que les dieron “la chamba”.

Al expresidente Lula da Silva de Brasil lo encarcelaron en 2018 al descubrir que tomó millones de dólares de Petrobras, la compañía estatal petrolera de Brasil. En Venezuela detectaron que altos funcionarios de la petrolera de Venezuela, PDVSA, desviaron millones de dólares de esa compañía. Dos expresidentes de PDVSA fueron encarcelados por corrupción.

En México el gobierno de AMLO detuvo a un exdirector de PEMEX del gobierno pasado por disponer de millones de dólares en su beneficio personal. Existe la presunción que continúa el saqueo de PEMEX y la CFE por funcionarios del actual gobierno, quienes con la excusa de la “seguridad nacional” ocultan datos sobre ingresos, contratos y gastos de esos monopolios estatales.

En la mayoría de los países donde operan las empresas estatales, debido a su estructura operativa, que minimiza la responsabilidad en las pérdidas de sus directivos, quienes no arriesgan recursos personales si arroja pérdidas la empresa, no tienen interés en obtener ganancias. Ganan más mediante contratos a sobreprecios o al contratar personal de sobra, o a los llamados “aviadores”, que se presentan solo a cobrar, no a trabajar. Todas esas “triquiñuelas”, comunes en la mayoría de las empresas estatales, causan una inflación de costos que genera pérdidas financiadas con dinero de los impuestos.

IDEOLOGÍA MARXISTA Y PARAESTATALES

Dos de las principales tesis marxistas condenan la existencia de las empresas privadas. La lucha de clases parte de la premisa de un enfrentamiento permanente entre trabajador y patrón, pues la finalidad de todo patrón o capitalista dice Marx, es explotar a los trabajadores, quienes se empobrecen y se convierten en proletarios, término que significa para Marx que lo único que poseen es su prole, sus hijos. Ese proletariado, sentencia Marx, dirigirá una revolución contra el sistema capitalista.

Ningún país donde impera el socialismo fue producto de una revolución encabezada por trabajadores, que se levantaron contra tus patrones. Marx nunca trabajó para un patrón ni conoció una fábrica. A la única trabajadora que tuvo a su servicio, una trabajadora doméstica, no le pagó y la embarazó. Se mantuvo con el dinero que le enviaba su padre y su amigo Engels.

Un alumno de un doctorado en economía se propuso escribir su tesis doctoral basada en entrevistas a trabajadores. La principal pregunta era si sentían odio o descontento hacia sus patrones, para confirmar la tesis marxista de la lucha de clases. Al terminar con esa encuesta, con la metodología indicada, se encontró con la sorpresa que más del 80% de los trabajadores encuestados contestaron que estaban contentos con su trabajo y agradecidos con su patrón por su aprecio y ayuda.

Mi padre fue durante una etapa de su vida un trabajador asalariado, que se independizó y empezó con un pequeño comercio. Creció, diversificó sus negocios y llegó a contar con cerca de 100 trabajadores, la mayoría de los cuales lo estimaron. Vi llorar a varios de ellos cuando murió mi padre. Antes del INFONAVIT mi padre les dio casa a muchos de ellos. Les pagó médicos y el costo de sus enfermedades, antes de que existiera el Seguro Social. Como mi padre hay muchos grandes, medianos y pequeños empresarios que tiene buenas relaciones con sus trabajadores y los ayudan más allá de lo que marca la ley.

Según la tesis de Marx cuando mi padre era trabajador su patrón lo explotaba, y el día que empezó a ser empresario y contrató trabajadores, se convirtió en un explotador. Esas ideas están en la mente de muchos socialistas, que nunca han sido trabajadores asalariados ni patrones.

La lucha de clases no tiene ningún sostén en la experiencia. Ni en la URSS ni en China, ni en Europa Oriental, ni en Cuba o Venezuela, fueron los trabajadores quienes llevaron al poder a los gobiernos socialistas, sino activistas radicales que se dedicaban de tiempo completo, no a enseñar cuando fungían como profesores, ni a estudiar cuando asistían a la universidad, sino a sembrar en la mente de los estudiantes y compañeros, tesis falsas que partían de la premisa de que todos los capitalistas son explotadores.

Los recursos de muchas organizaciones de izquierda son tomados directa o indirectamente de los impuestos, vía los presupuestos que destina el gobierno a instituciones educativas controladas por ellos.

Lenin retomó la teoría de Marx de un modelo transitorio entre capitalismo y socialismo, donde gobernarían temporalmente los directivos del partido comunista. A esa etapa le llamó dictadura del proletariado, y una vez que terminaran con todo vestigio del capitalismo les entregarían el poder a los trabajadores.

En 2022, alrededor de 100 años después de esa promesa de Lenin, de que sería transitoria la dictadura del proletariado, continúa el partido comunista en el poder. Rusia es una dictadura de un partido único. Sus dirigentes tienen el mismo o más poder que la mayoría de los dictadores y que los zares.

En los gobiernos socialistas los trabajadores siguen siendo trabajadores, solo cambian de patrón, quien ya no es un capitalista privado, sino un funcionario gubernamental que hace el papel de capitalista, con poder político y económico.

La tesis marxista, que llenó de odio la cabeza de muchos jóvenes, la ley de la plusvalía, sostiene que el único que crea valor en el proceso productivo es el trabajador que directamente produce. El patrón, dueño o director de la empresa, no genera ningún valor. No los consideran trabajadores sino explotadores. Los marxistas pasan por alto su labor de coordinación de la producción, la compra de máquinas, renta o adquisición de locales para que funcione la empresa y muchas veces, cuando no hay ganancias, el pago de la nómina con sus recursos.

Un trabajador asalariado que no tiene la capacidad ni recursos para independizarse y emprender un negocio necesita de un patrón o empresario, quien a la vez necesita de los trabajadores para producir. Ambos se necesitan y complementan.

El valor adicional creado en una fábrica o comercio se deriva conjuntamente de los trabajadores y patrones. El monto de las ganancias del empresario y del salario de los trabajadores no los puede fijar correctamente, a su arbitrio, un funcionario, sino el mercado, que parte de un intercambio libre y voluntario.

La libre empresa implica que nadie debe ser obligado a trabajar, producir, vender o comprar en contra de su libre voluntad.

En los países socialistas, que son capitalismos de Estado, los principales sectores de la economía los maneja el gobierno a través de las empresas estatales. Las metas económicas del qué producir, cómo y para quién, las deciden los funcionarios públicos mediante planes elaborados por el gobierno, por ello a la economía socialista se le llama economía centralmente planificada.

Los funcionarios del Estado-empresario señalan los salarios que deben pagar, cuántos trabajadores deben contratar, quiénes deben ser sus proveedores y lo que deben producir las empresas estatales.

 Las pérdidas de las empresas estatales se cubren mediante impuestos o deudas, gran parte de las cuales pagarán nuestros hijos o nietos. Sus directivos generalmente son miembros del partido en el poder y su visión es más política que económica. Se politiza la economía. La paraestatales se enfocan a lograr un control político que ayuda a los gobiernos socialistas a consolidar el poder del Estado.

La búsqueda demagógica de la igualdad de ingresos es una meta utópica que promueven retóricamente muchos gobernantes socialistas para ganar simpatizantes entre los pobres, a quienes les hacen creer que mediante la igualdad vivirán como los ricos o la clase media.

En las economías de mercado son los empresarios quienes deciden los salarios con base en la competencia y la productividad del trabajador, resultado de la maquinaria y herramientas que tienen a su alcance. La finalidad primordial de una economía de mercado es reducir la pobreza mediante una mayor producción y la creación de más empleos. Entre menos pobres más consumidores y más ventas.

A los capitalistas les interesa que se reduzca el número de pobres y aumente la clase media para ganar más dinero, a los socialistas les conviene que aumenten los pobres para ganar votos.

En EUA los salarios se deciden principalmente en el mercado. En 2021 los salarios promedio mensuales mínimos de un trabajador rondaron por los 1,256 dólares. Si los multiplicamos por 20 nos da en pesos, 25,120, y si lo dividimos entre 30 días, son 837 pesos diarios de salario. Si hacemos las mismas operaciones en Rusia, el salario promedio mensual mínimo ronda en 113 pesos diarios.

Los salarios promedio en EU, en 2021 fueron 7.4 veces mayores a los de Rusia, donde muchos productos escasean y se compran en el mercado negro a un mayor precio, lo que reduce el poder adquisitivo de los salarios nominales.

 Aunque las tesis marxistas no tienen nada de científicas, pues no las avala la realidad ni la lógica económica, sirven para alcahuetear a dictadores, y darles verborrea para encubrir sus objetivos de gobernar en una dictadura de hecho y hablar como si su gobierno fuera una democracia, y sus políticas beneficiarán a los pobres, que en la mayoría de los países socialistas aumentan, como es el caso de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Las teorías de la lucha de clases y de la plusvalía, que distorsionan el pensamiento de muchos de los activistas y radicales de izquierda, no son confirmadas por la realidad. En el siglo XX la respuesta a la pregunta de bajo cuál sistema económico viven mejor los trabajadores, socialismo o el capitalismo, implica identificar objetivamente cuál de esos sistemas brinda mejores oportunidades a los trabajadores asalariados para alcanzar salarios reales más altos y mejor nivel de vida.

Una variable que nos indica objetivamente dónde viven mejor los trabajadores, si bajo el socialismo o el capitalismo, es la migración. Por lógica elemental, los sin trabajo o con bajos salarios emigran hacia donde ven la expectativa de que pueden vivir mejor.

No es necesario ser doctor en economía para llegar a la conclusión de dónde viven mejor los trabajadores, si en los países socialistas o capitalistas. Basta observar de dónde salen los pobres y desempleados, y a dónde quieren ir, para saber cuál sistema les ofrece un mejor nivel de vida.

Hasta el 2019 salieron de Rusia, emigraron, 10 millones 941 rusos y extranjeros residentes; mientras hasta ese año inmigraron, entraron, a los Estados Unidos, 50.6 millones de trabajadores de diversos países (datosmacro.com). La migración es una variable objetiva que muestra en cuál país se vive mejor que en otro, y existen más oportunidades para obtener mejores ingresos como trabajador.

La mayoría de los inmigrantes a los EUA no solo mejoran su nivel de vida en relación con el país de donde provienen, sino que envían dinero a sus familiares en sus países de origen.

Las remesas benefician al país de donde provienen, pues los trabajadores extranjeros producen a menor costo, aumentan el PIB y ayudan a los parientes de esos trabajadores en los países que reciben las remesas.

Los dólares enviados a México por trabajadores mexicanos en el extranjero, principalmente de EUA, dispersan 4 veces más recursos entre sus parientes, la mayoría pobres, que todos los programas sociales del gobierno.

Predica un dicho “no hay peor ciego que quien no quiere ver”, al que le agrego otro: “el peor ciego es al que no le conviene ver”. Eso pasa con muchos partidarios de los regímenes socialistas, que en la realidad son capitalismos de Estado, donde los gobernantes concentran más poder y manejan más riqueza a su arbitrio, que el 99% de los capitalistas privados en un sistema de mercado o libre empresa.

HAY CAPITALISTAS EN TODOS LOS PAÍSES

Más allá de la retórica y los nombres de cada sistema, en ambos hay capitalistas, no hay ningún país sin capitalistas. En los sistemas de mercado o capitalistas a secas, hay millones de capitalistas pequeños, medianos y grandes, y legalmente cualquier persona con la capacidad y la voluntad de progresar, aunque haya nacido en un hogar pobre, puede llegar a ser un pequeño o gran capitalista. Hay ejemplos en EUA, símbolo del capitalismo, de personas que nacieron pobres o llegaron a los EUA sin nada y actualmente son grandes capitalistas, dueños de empresas; mientras en el socialismo real o capitalismo de Estado, solo los altos funcionarios del gobierno o sus parientes, amigos o recomendados, pueden fungir como capitalistas en las empresas estatales.

En los sistemas de mercado hay una mayor movilidad social que en los centralmente planificados por los gobernantes. En el capitalismo es más fácil que un pobre se vuelva rico y un rico pobre. En los países socialistas siguen en ese aspecto como en la edad media, donde había poca movilidad social. Casi todos los que nacían plebeyos y pobres, pobres se quedaban, los nobles y ricos se mantenían ricos.

DESIGUALDAD Y NIVEL DE VIDA

Identificar y aceptar en qué sistema viven mejor la mayoría de los habitantes, se convierte frecuentemente en una discusión de cantina donde se discute qué equipo de fútbol es el mejor.

Unos afirman que en los sistemas capitalistas se vive mejor, otros que en los sistemas socialistas hay más igualdad, mientras en los capitalistas hay diferencias sociales injustas: pocos viven con mucho y muchos viven con poco, por lo que es necesario que los gobernantes redistribuyan equitativamente la riqueza, mediante mayores impuestos a los que más tienen, para repartir parte de ese dinero entre los pobres a través de programas llamados sociales.

Si hay grandes extensiones en manos de unos cuantos, y muchos no tienen tierras, los socialistas recomiendan una reforma agraria que expropie y divida las tierras que consideran latifundios, y las repartan igualitariamente entre los campesinos pobres.

Los izquierdistas llaman justicia social el quitarle parte de sus ganancias y de sus tierras cultivables a quien mediante su trabajo gana más. La política de castigar al que más trabaja con más impuestos genera desempleo y disminuye el número de empresas. Reduce el interés en invertir, en crear empleos y agrandar una empresa.

En la URSS, con Stalin, se realizó un reparto de tierras que llevó a una escasez de alimentos donde murieron millones de rusos.

Un artículo de la revista National Geographic, titulado “Homodor, la gran hambruna ucraniana”, narra como la colectivización forzosa impuesta por Iósif Stalin condenó a una cruel muerte por inanición a unos siete millones en la Unión Soviética. Esa masacre, en nombre de la igualdad y el colectivismo, tuvo lugar entre 1927 y 1928.

Algo parecido pasó en la China de Mao, quien, siguiendo el modelo de reforma agraria de Stalin, expropió, repartió tierras privadas y menospreció la agricultura. Las políticas del partido comunista se centraron en una industrialización forzada por órdenes de Mao. Esa política provocó una hambruna considerada la más grave en la historia de la humanidad, generada por políticas económicas ordenadas por el gobierno socialista chino.

Hay diferentes cifras de los muertos por hambre entre 1958 y 1962 en China, debido a una reforma agraria que obligó a cultivar la tierra colectivamente para terminar, dijo Mao, con el “individualismo contrarrevolucionario”, y convertir a China en un país industrializado. Las cifras de muertos que recopilaron los historiadores varían de 15 a 55 millones. Leer en Wikipedia el estudio titulado “El gran salto adelante”, así llamó Mao a esa política que en nombre del socialismo impuso por la fuerza la colectivización de la producción agrícola.

A pesar de esos hechos, ignorados por muchos defensores del socialismo, se siguieron utilizando las llamadas reformas agrarias, las que básicamente consisten en quitarles tierras a quien las hace producir para que los funcionarios del gobierno las redistribuyan entre los que no tienen tierras y lograr así una teórica igualdad.

FRUTOS DE LA REFORMA AGRARIA EN MÉXICO

Hace muchos años un amigo del presidente Lázaro Cárdenas, dueño de grandes extensiones de terreno, que mantenían cientos de peones y producían con altos niveles de productividad, me contó que recibieron la orden de desocupar sus terrenos, pues el gobierno los repartiría a campesinos sin tierras. Se reunió con Cárdenas, para convencerlo de que no era necesario expropiarle sus terrenos para repartir tierras, y le mostró datos de que sus tierras colindaban con extensiones de terrenos con las mismas características a las suyas y sin usar, propiedad del gobierno, que podía repartir.

Cárdenas le contestó que esa no era la política de su reforma agraria, sino terminar con los latifundios. Y de esa posición no se movió. Le expropiaron sus tierras hasta al amigo de Cárdenas. A los pocos años la mayoría de esos terrenos fueron abandonados.

Lázaro Cárdenas instrumentó una reforma agraria parecida a las de la URSS y China, los resultados fueron parecidos a los de la URSS y China.

Esa reforma generalizó la inseguridad de la propiedad de la tierra, aunque a corto plazo les permitió a los gobernantes ganar simpatías, votos y apoyos de quienes recibieron lotes de terrenos, muchos de ellos de 4.2 hectáreas, minifundios, que en su mayoría solo producían para el auto consumo. Los supuestamente beneficiados no tenían los recursos para transportar y vender en las ciudades los pequeños remanentes de su producción.

Millones de campesinos abandonaron las pequeñas parcelas que les dio el gobierno en posesión, llamada propiedad social.

Al poco tiempo, sin recursos y sin patrones que les dieran trabajo, pues repartieron las tierras de muchas haciendas, millones de ejidatarios se fueron a las grandes ciudades, donde crearon los llamados cordones de pobreza a su alrededor.

Otros a los Estados Unidos, donde trabajaron en el campo con propietarios de grandes extensiones de tierras, que los gobiernos de izquierda mexicanos calificaron de latifundios y los consideraron antisociales.

Ahora, la mayoría de ellos y de sus descendientes son ciudadanos norteamericanos, con mucho mejor nivel de vida que los campesinos que se quedaron en el campo mexicano, sufriendo las consecuencias de una empobrecedora reforma agraria, que solo sirvió para acarrear ejidatarios a las manifestaciones del partido en el poder y justificar por años ayudas a esos campesinos pobres: dinero, maquinaria, fertilizantes y sementales, que muchos campesinos no recibieron y otros no utilizaron. Parte de esos recursos los desviaron los burócratas repartidores de esas ayudas a supuestos destinatarios, cuyos nombres solo existían en el papel.

MIGRACIÓN INDICA DÓNDE SE VIVE MEJOR 

No hay economías de derecha y de izquierda, sino las que funcionan para reducir la pobreza y las que la mantienen o la aumentan.

La finalidad de la economía es reducir la pobreza, la escasez, no lograr la igualdad del nivel de vida. Generalmente el camino al progreso implica una mayor desigualdad, pero una mejora en el nivel de vida de la mayoría de pobres.

Los repartidores de riqueza olvidan que los pobres no quieren vivir iguales sino mejor.

 Estas reflexiones y ejemplos son discutibles, por ello invocamos otra variable, que muchas veces pasan por alto profesores de economía y estudiosos de los problemas sociales, no solo los marxistas, sino hasta religiosos de buena fe.

La variable que consideramos la más objetiva para concluir racionalmente qué políticas económicas y en qué países ayudan a elevar el nivel de vida de los trabajadores, campesinos, y pequeños comerciantes, es la migración, con sus dos caras, la emigración, los que salen de un lugar y la inmigración, donde llegan o quieren llegar quienes abandonan sus países o ciudades de origen.

La emigración de un país y la inmigración a otro, dejan claro qué país ofrece mayores oportunidades, mejor nivel de vida, paz y libertad.

La lógica económica nos dice que los desempleados y pobres salen del país donde tienen menos oportunidades de superar la pobreza y encontrar un mejor nivel de vida y buscan irse al país donde consideran van a encontrar mejor nivel de vida.

Antes de llegar Chávez al poder en 1999, de casi todos los países de Sudamérica inmigraban a Venezuela porque ofrecía mejores trabajos y un mayor nivel de vida. Actualmente, millones de venezolanos abandonan ese país. Según datos de la R4V (Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y migrantes de Venezuela), hasta el 5 de julio de 2022, salieron 6 millones 147 mil venezolanos de su país, que representan más del 21% de su población (28.7 millones).

En Venezuela hay que formarse en colas para conseguir alimentos y medicinas. Abunda el mercado negro. La economía es un caos. La inflación, según datos conservadores del Banco Central de Venezuela, fue de 2,960% en el 2020 y de 686% en 2021. Las causas: expropiaciones, cierre de empresas privadas, salida de capitales y empresarios, y un gran gasto deficitario del gobierno socialista, financiado con la emisión de billetes.

En Cuba no hay datos confiables sobre su nivel de vida, aunque la emigración refleja su deterioro. Hace 55 años el nivel de vida de los cubanos era muy superior al de los haitianos, los más pobres de Iberoamérica. Actualmente es igual o menor.

Coincidentemente Cuba y Haití tienen casi la misma población. Cuba 11.3 millones y Haití 11.4. Debido a su bajo nivel de vida emigraron hasta el 2020, según datos de la ONU, 1 millón 585 mil haitianos, el 14.08% de su población. De Cuba, hasta ese mismo año, emigraron 1 millón 655 mil cubanos, el 14.6% de su población.

En Haití la ONU calcula que el 60% vive en la pobreza, 6.3 millones, y en Cuba más del 70%, 8 millones de cubanos. Si partimos de esos datos podemos afirmar que más de medio siglo de socialismo llevó a la mayoría de la población cubana a un nivel de vida más bajo que el de Haití.

Antes de la llegada del socialismo con la familia Castro en 1959, hace 63 años, Cuba ostentaba el 3er lugar como país con mayor nivel de vida en Latinoamérica y el 2º país con menos analfabetos, según datos de la ONU. Era el país donde había más autos y electrodomésticos por persona en Iberoamérica, y uno de los países con mayor cultura entre los de habla hispana. Muchos libros de texto en escuelas mexicanas llegaban de Cuba.

Puerto Rico tenía un nivel de vida más bajo que el de Cuba. Arribaban inmigrantes puertorriqueños a Cuba, para trabajar y vivir en una isla que les brindaba más oportunidades que Puerto Rico. En 1959, al iniciar la era castrista, Cuba tenía un producto por habitante 3 veces mayor al de Puerto Rico, en 2020 tuvo un PIB por habitante 3 veces menor al de Puerto Rico.

 El dato más reciente publicado del PIB por habitante de Cuba en 2020 no refleja el verdadero producto por habitante de una población de la que más de 6 millones salieron por falta de alimentos y medicinas, entre otros artículos de consumo básico. La situación no es peor gracias a los alimentos y medicinas importadas o enviadas por sus parientes desde Miami.

En los Estados Unidos la inmigración ayudó a su economía. EUA es el país del mundo que más inmigrantes pobres ha recibido. El primer lugar de inmigrantes a los EUA son los mexicanos. Actualmente viven en EUA más de 36 millones de origen mexicano. (BBC News)

En un párrafo de una poesía de Emma Lazarus, que se encuentra inscrita en la base de la Estatua de la Libertad, en una islita frente a Nueva York, se resume la filosofía migratoria de EUA, fundamento de su engrandecimiento.

Les dice a los países europeos “tierras de antaño quédense con sus historias pomposas”, y después les hace una invitación: “Dadme tus cansados, tus pobres, tus masas amontonadas gimiendo por respirar libres. Los despreciados de tus congestionadas costas. Enviadme a estos, los desposeídos, basura de la tempestad. Levanto mi lámpara al lado de la puerta dorada”.

Estados Unidos es un país de inmigrantes, entre los cuales los mexicanos constituyen el grupo más numeroso. El dinero que mandan a sus familiares en México, llamados remesas, aumenta las reservas del Banco de México, reduce los riesgos de devaluación y es uno de los principales factores que evitan o posponen una crisis que salga de control del actual gobierno de México y agrave la situación económica de millones de mexicanos.

IMPUESTOS Y MIGRACIÓN DE CAPITALES

No es coincidencia que los países con mayores ingresos por habitante o PIB per cápita, tengan relativamente una baja presión fiscal, como son los casos de Suiza y Singapur. Suiza es el país con el mayor Producto por habitante en el mundo, 93, 717 dólares en 2021, y su carga fiscal es de las más bajas entre los países desarrollados. Su impuesto al consumo es del 7.7%, en México del 16%.

La carga fiscal a las ganancias a las empresas en Suiza varía según el Cantón (región) del 12 al 24%, en México el solo impuesto sobre la renta es del 30%, además del 10% de impuestos a dividendos, entre otros.

El total de impuestos a las ganancias que paga una empresa en México es del 55.1%.

Singapur es el segundo país, después de Suiza, con el PIB por habitante más alto del mundo, 72,794 dólares en 2021. Una de las causas son los bajos impuestos. El equivalente al ISR es del 17% y el IVA del 7%. Esos bajos impuestos incentivan la producción, el empleo, la inversión y el crecimiento. (Datos del Banco Mundial)

En 2021 México creció 4.8%, Singapur un 7.6%. Su PIB por habitante es 7.3 veces mayor al de México. Los habitantes por kilómetro cuadrado en México, densidad de población, es de 66; mientras en Singapur es de 7,586, 115 veces mayor a la de México.

Las tasas máximas de impuestos en Singapur, tanto al consumo como a las ganancias empresariales, son menos de la mitad que las de México (ver cuadro al final del texto).

EL MITO DE QUE SOBREPOBLACIÓN FRENA EL PROGRESO

Uno de los mitos que durante muchos años cargó con la culpa del bajo crecimiento de los países subdesarrollados fue la sobrepoblación. Al analizar la densidad de población por kilómetro cuadrado, vemos países con baja densidad de población y una gran cantidad de recursos naturales, donde la mayoría de sus habitantes viven en la pobreza.

Países como Japón, con pocos recursos naturales y una alta densidad de población, 349 por km², tienen mejor nivel de vida que México, con una densidad de población 5 veces mayor a la de México.

La densidad de población de Singapur es 115 veces superior a la de México. Tanto Japón como Singapur cuentan con menos recursos naturales que México que les ayuden a progresar, pero la mayoría de sus habitantes tienen un nivel de vida muy superior al de casi todos los mexicanos.

Venezuela tiene las mayores reservas petroleras del mundo, y su densidad de población es de 33 habitantes por km², sin embargo, su PIB por habitante en 2021, según estimaciones de Statista, fue de 1,627 dólares, menor al de Haití en el mismo año, 1,814 dólares, según datos del Banco Mundial. Haití tiene una densidad de población de 419 por km², 12.7 veces mayor a la de Venezuela.

Esas comparaciones dejan claro que no es una mayor población la que genera pobreza, si así fuera, Singapur, el país con la densidad de población más alta del mundo, 7,692 habitantes por km² y sin recursos naturales, debería ser de los más pobres, y es el segundo con mayor Producto per cápita a nivel mundial, después de Suiza.

CONCLUSIONES

No es la ubicación geográfica ni los escasos o abundantes recursos naturales, ni la raza, ni las costumbres, ni las religiones, ni la densidad de población, las variables definitivas para lograr un mayor o menor progreso económico en un país, sino el sistema socioeconómico que prevalece.

Hay que tener claro qué sistema opera en los países donde mejora más el nivel de vida de la mayoría de sus habitantes, y bajo cuál sistema se reduce la creación de fuentes de trabajo, y se empobrece a sus habitantes.

Generalmente es en los países donde los gobernantes manejan empresas estatales que facilitan la corrupción, descuidan sus deberes básicos, como garantizar la vida, la propiedad y la libertad de los ciudadanos e imponen altos impuestos.

Analicemos cuál es el principal sistema socioeconómico que funciona en Canadá, Japón, Corea del Sur, y funcionó en Alemania occidental, cuando estaban divididas, y funciona en la Alemania actual. Hay que tener claro, con base en las experiencias del siglo XX y lo que va del XXI, cuál sistema facilita más el progreso y cuál lo obstaculiza, porque sus gobernantes cayeron en la ambición de controlar todo, convirtiéndose en dictadores de hecho, aunque llegaron al poder por el voto en una elección.

Ningún gobernante que presuma de demócrata viola los derechos humanos, que los podemos resumir en el derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad de decidir en qué trabajamos, en qué invertimos, cuánto gastamos y qué religión adoptamos.

Un gobernante demócrata protege a los ciudadanos de los delincuentes que amenazan su integridad física y sus propiedades, pero cuando los primeros en quitarnos nuestros bienes mediante expropiaciones o altos impuestos progresivos son los gobernantes, no podemos hablar de democracia.

Gobernantes que se convierten en empresarios monopolistas que llenan de reglamentos y obstáculos burocráticos a las empresas privadas, a las que tratan como competidores a las que hay que desplazar. Olvidan que los impuestos que pagan esas empresas son su principal fuente de ingresos y que con ellos pagan sus salarios.

 Las empresas “publicas” no son fuente de progreso, lo impiden. Hacen retroceder el nivel de vida de la mayoría, pues no aportan riqueza, ya que generalmente gastan más de lo que producen, como lo deja claro los datos, razonamientos y comparaciones, que presento en este estudio.

En los EUA en un día puedes legalizar una empresa y empezar a trabajar, mientras en la mayoría de los países Iberoamericanos, tardan semanas o meses para terminar con los trámites, y en ocasiones si no das dinero, no logras abrirla legalmente, sin violar leyes.

Más allá de los términos izquierda y derecha, socialismo o capitalismo, los países progresan cuando los gobiernos dan facilidades a los que producen, mediante un entorno de paz social, garantías a la vida, a la propiedad y la libertad, cuyo único límite es que no perjudiques a terceros. Tolerancia y respeto a quienes piensen diferente o profesen otra religión, es una actitud básica en una democracia.

Los ciudadanos que ahorran e invierten, confían en que las leyes sean estables, permanentes. En Estados Unidos durante más de 246 años de independencia a regido una sola constitución con solo 27 enmiendas, que algunos tratadistas no consideran reformas.

En México hemos tenido en 212 años de independencia 4 constituciones. La más reciente data de 1917, tiene 105 años de vigencia, y ya acumuló hasta mediados del 2022, alrededor de 800 reformas.

El progreso no solo necesita de un buen sistema económico, que garantice la producción, facilite el comercio y no castigue a quien más trabaja y más produce con impuestos más altos. Es necesaria una estabilidad jurídica que garantice los derechos a la vida, propiedad y libertad, y no modifique constantemente la constitución, las leyes y los reglamentos, sin más justificación que la ideología, las ocurrencias y el capricho del gobernante en turno.

Luis Pazos, es conferenciante de temas económicos, financieros y políticos. Autor de libros sobre economía, finanzas y análisis político.