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El desempeño de la economía debe medirse a nivel del bienestar de las familias, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios a su disposición, que depende, en la mayoría de los casos, del empleo y del ingreso, mismos que dependen de las inversiones directas, que producen bienes y servicios, con los que satisfacemos nuestras necesidades; crean empleos, puesto que para producir alguien tiene que trabajar; generan ingresos, puesto que a quien trabaja se le paga por hacerlo.

En buena medida, en la mayoría de los casos, directa o indirectamente, el bienestar de las familias, que depende de su disposición de bienes y servicios, depende de las inversiones directas, que dependen de la confianza de los empresarios para invertir directamente.

En septiembre el Consumo Privado, CP, que es la adquisición de bienes y servicios de parte de las familias residentes en el país, exceptuando la compra de bienes lujosos y vivienda, en términos mensuales, comparando cada mes con el mes anterior, creció 0.9 por ciento. Este fue su comportamiento en lo que va del año: enero, más 0.4 por ciento; febrero, menos 0.1; marzo, más 1.8; abril, más 1.7; mayo, más 0.6; junio, menos 1.1; julio, 0.0; agosto, 0.0; septiembre, mas 0.9. Después de tres meses de crecimiento negativo o cero, en septiembre el CP volvió a crecer, lo cual es una buena noticia, porque el CP está relacionado con el bienestar de las familias.

El nivel del CP en septiembre fue similar al de septiembre de 2017, y se ubicó, todavía, 3.6 por ciento por debajo de su máximo histórico, en julio de 2019.

En septiembre la Inversión Fija Bruta, IFB, que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo, y que forma parte esencial de la Inversión Directa, ID, en términos mensuales, decreció 1.6 por ciento. Este fue su comportamiento en lo que va del año: enero, más 3.7 por ciento; febrero, más 2.1; marzo, más 1.7; abril, menos 0.6; mayo, más 0.4; junio, menos 3.1; julio, más 2.4; agosto, más 1.6; septiembre, menos 1.6. Después de dos meses de crecimiento, en septiembre la IFB volvió a decrecer, lo cual, dado que la IFB está relacionada con el empleo y el ingreso, y estos con el bienestar de las familias, es una mala noticia.

El nivel de la IFB en septiembre fue similar al que ya se había logrado en febrero de 2011, ¡sí: febrero de 2011!, y se ubicó, todavía, 16.5 por ciento por debajo de su máximo histórico, en julio de 2018.

Con relación a lo anterior hay que tomar en cuenta que son datos para septiembre, antes de que se conociera la propuesta de contrarreforma eléctrica de AMLO, presentada en octubre, que le pagó nuevamente a la confianza de los empresarios, por lo que en noviembre muy probablemente se haya dado una nueva caída en la IFB, lo cual no augura nada bueno.

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