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El dinero, una realidad fascinante, es una de las herramientas más maravillosas al servicio de las personas.

Su historia es, en primer lugar, la historia de su transformación, desde el dinero satisfactor (algún bien que, por ser consumido, y por lo tanto valorado, por la mayoría, se acepta como medio de intercambio, precisamente por ser consumido, y por lo tanto valorado, por la mayoría), pasando por el dinero fiduciario (los billetes y monedas de hoy, sin valor intrínseco, provistos de manera monopólica por el Estado a través de bancos centrales, e impuestos por la fuerza como dinero de curso legal), hasta llegar a las criptomonedas (dinero digital).

En segundo lugar la historia del dinero es la historia de los fraudes de quienes han tenido el poder para producirlo, ya sea acuñando moneda, ya imprimiendo billetes, fraudes que han dado como resultado la pérdida en su poder adquisitivo y, por lo tanto, en el poder adquisitivo del trabajo de la gente, con el impacto negativo sobre el bienestar.

Dinero es cualquier cosa que la gente acepte como medio de intercambio, de tal manera que no hay algo que, por su propia naturaleza, sea dinero, si bien hay ciertos objetos, como el oro y la plata, que cumplen mejor con las condiciones que debe tener el dinero para funcionar correctamente: que sea escaso, que sea valorado, que sea duradero, que sea fraccionable, que sea transportable.

El dinero es una de las herramientas más maravillosas con las que contamos los seres humanos, porque nos permite superar las limitaciones del truque y realizar muchos más intercambios de los que llevaríamos a cabo si no contáramos con un medio de intercambio, que eso es el dinero, el medio de intercambio, cualquiera que éste sea, de la riqueza.

La riqueza no consiste en el dinero, que es su medio de intercambio, sino en los bienes y servicios con los satisfacemos nuestras necesidades, por más que ser rico sí consista en tener dinero, pero no por el dinero mismo, sino por los bienes y servicios que pueden comprarse con el mismo. A más dinero más bienes y servicios, y más bienestar.

Habrá que ver si las criptomonedas se consolidan como dinero, lo cual dependerá de que cada vez más gente, tanto por el lado de la oferta, como de la demanda, las acepten como tal, para lo cual todavía falta tiempo. Hasta hoy las criptomonedas han sido, básicamente, instrumentos de inversión, usados para comprar barato y vender caro, en términos de alguna otra moneda.

Lo más importante de las criptomonedas es que han demostrado que, para proveer de dinero a la economía, no se necesitan bancos centrales, cuyo desempeño, en cuanto a la preservación del poder adquisitivo del dinero, ha dejado mucho que desear. ¿Serán las criptomonedas una buena opción a la banca central?