No cabe duda que la posible conclusión del Tratado de Libre Comercio puede causar una disminución en el crecimiento económico de México y en la generación de empleos, pues alrededor del 80% de nuestras exportaciones van a los EU, sin embargo, una reducción de impuestos en el vecino país del norte puede golpear a la economía mexicana igual o más que la terminación del Tratado.

Una situación recurrente en las empresas privadas e instituciones gubernamentales es el desconocimiento de las responsabilidades de los mandos medios y directivos. Se confunden responsabilidades con requerimientos o con obligaciones. El hecho de no saber cuáles son sus responsabilidades es el generados de más del 90% de los problemas en las mismas empresas. Este desconocimiento genera alta rotación, mal ambiente de trabajo, desmotivación e improductividad.

Una de las tentaciones en las que cayó el gobierno de México es la de manipular los indicadores macroeconómicos para crear una visión de avance social donde en realidad existe un retroceso. Dos ejemplos son los datos relativos a la reducción de la pobreza y a la creación de empleos.

Transcribo nuevamente un tuit del senador Búrquez: “La Ley de Ingresos aprobada es una desgracia. Hasta 750 mil millones de pesos se podrá endeudar el gobierno. Por si no le alcanzaba aumentando la recaudación”. ¿Por qué el senador Búrquez califica ese posible endeudamiento de desgracia? Las razones pueden ser muchas, pero destaco la que sigue.

El progreso económico depende más de las instituciones jurídicas (normas legales) que de las políticas económicas (herramientas fiscales, monetarios, proteccionistas, etc., que el gobierno usa para, modificando los resultados del mercado, lograr resultados distintos).

El Estado de Derecho es el gobierno de las leyes justas, que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de las personas, tanto los naturales, con los que la persona es concebida, como los contractuales, que la persona adquiere voluntariamente, por así haberlo pactado con una contraparte.

Al revisar el presupuesto planeado por el gobierno para 2018, vemos que los ingresos estimados no son realistas y el gasto programado está en la misma línea que los presupuestos inflacionarios y desequilibrados de los años anteriores.

Podemos definir al progreso económico como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente, capacidad que depende, entre otras muchas otras variables, de los incentivos que tengan los agentes económicos para realizar sus actividades. Si los incentivos son los correctos, más y mejores serán las acciones de los agentes económicos.

El gobierno panista de Vicente Fox denunció ante la PGR la triangulación de recursos de Pemex al PRI vía su sindicato. Salieron a la luz pública documentos donde se probó que “ayudas” al sindicato de Pemex por aproximadamente 1,500 millones de pesos fueron canalizadas al PRI para apoyar en la elección presidencial a su candidato en el año 2000, aunque aproximadamente la mitad de esos recursos quedaron en manos de los operadores, como es costumbre en ese partido.

El gobierno tiene el poder para obligar a los ciudadanos a entregarle parte del producto de su trabajo: puede cobrar impuestos. El gobierno tiene el poder para obligar a los ciudadanos, ¡bajo amenaza de castigo!, a entregarle parte del producto de su trabajo, castigo que va, desde un recargo hasta la cárcel, pasando por la confiscación de bienes.

Cuando el gobierno cobra impuestos obliga a los ciudadanos a entregarle parte del producto de su trabajo. Obliga, por eso se llaman impuestos. Siempre lo he dicho: yo no pago impuestos, a mí me los cobran.

El Impuesto sobre la Renta (ISR) es abusivo, y lo es por partida doble. Por gravar el ingreso de la gente (¿no tenemos las personas el derecho al producto íntegro de nuestro trabajo?) y por gravarlo a tasas elevadas (la pregunta vuelve a ser la misma: (¿no tenemos las personas el derecho al producto íntegro de nuestro trabajo?).

Hace 22 años economistas, activistas y partidos de izquierda se oponían a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Los argumentos eran muy parecidos a los que actualmente esgrime Trump. La izquierda mexicana decía que era asimétrico firmar un tratado con un país mucho más rico que nosotros, que nos iban a inundar de productos y causaría desempleo. Ahora Trump habla de que nos aprovechamos de Estados Unidos, es injusto el TLC y hemos generado desempleo en su país.

Si no avanzamos en éste sentido, no podremos aspirar a tener un sistema efectivo de rendición de cuentas que nos ayude a combatir la corrupción castigando los abusos de los Partidos en todos los niveles de gobierno. Sin ese sistema, tendremos que seguir soportando los atracos de una pandilla de delincuentes a quienes les gusta ostentarse pomposamente con el eufemístico nombre de “clase política”.

Ahora que, pese a las negociaciones del TLC, existe la posibilidad de que el mismo llegue a su fin, conviene tener claro, con el fin de entender por qué cancelarlo sería un grave error, qué es el libre comercio, concepto que se usa cuando quienes comercian son personas de distinta nacionalidad, lo cual es, dicho sea de paso, total y absolutamente irrelevante.

Andrés Manuel López Obrador es hoy el puntero en la carrera presidencial. Como en 2005 y 2011, se coloca en la delantera porque es el segundo político más conocido del país, al que ha recorrido en una campaña incesante que entra en su año décimo tercero (esto es, desde 2004). Será candidato por tercera vez, ahora con su propio partido político y bajo su control absoluto. Como en ocasiones anteriores, la cercanía de ese Palacio Nacional por el que sueña lo lleva a ensorbecerse y erigirse en el salvador que México tanto necesita. En lo político, ello generalmente lo lleva a insultar a los contrarios; en lo económico, a prometer dislates sin fin.

La inclusión de la figura del candidato independiente en la próxima votación para definir quien será el próximo  presidente de la república, genera interrogantes.

Tendrá como primera consecuencia la fragmentación del voto durante las próximas elecciones y confusión en el ciudadano típico, que no podrá diferenciar la mejor opción dentro de tantas que se le ofrecerán.

Ahora que se negocia el Tratado de Libre Comercio, y que existe la posibilidad de que llegue a su fin, vale la pena tener claro qué es el libre comercio, para lo cual lo primero que hay que tener claro es qué es el comercio, cuál es su causa, y cuál es su consecuencia.

Hay varios partidos políticos definitivos en la vida del país, pero el único con un proceso abierto para elegir candidatos es el PAN. La institucionalidad, que implica una estructura estable y organizada, le permitió sobrevivir a divisiones internas, pero le impidió ganar elecciones.

Falsas expectativas

Robert Lucas, profesor de la Universidad de Chicago, obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1995 por cimentar la teoría de las expectativas racionales, la cual señala que las acciones futuras de los agentes económicos: inversión, precios, tasas de interés, entre otras variables, son impactadas por lo que esperemos del futuro de la economía.