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La amenaza de un “efecto dominó” global

En el último mes se han acumulado una serie de eventos económicos que no hacen más que confirmar que una crisis y recesión globales se avecinan. La pregunta es: ¿por qué a pesar de ser tan obvio tan pocas personas lo ven venir? La respuesta es que los inversionistas se han acostumbrado a las malas noticias. ¡Ya pocas cosas los sorprenden!

No obstante, la actividad económica y geopolítica está entrando en una nueva fase, y hay algunos elementos que preocupan bastante como la crisis energética europea, la inflación global, la guerra en Ucrania y las tensiones en otras partes del mundo como Taiwán
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A todo esto se suma el alza de tasas de interés y el retiro de dólares de la circulación a cargo de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y de otras autoridades monetarias.

La crisis energética europea

Desde la invasión rusa de Ucrania este riesgo está creciendo, pero la completa falta de planificación por parte de los funcionarios europeos para hacer frente a la amenaza podría llevar hacia una catástrofe en el continente.

En este sentido, Rusia ha cortado por completo el suministro de gas natural a Europa, los precios de referencia del gas natural se dispararon un 28 por ciento hace una semana y el suministro de petróleo está en franco declive para la zona. Aún con esta situación la Unión Europea ha ofrecido muy pocas soluciones al problema de cara al invierno.

Gobiernos como el alemán confían en que sus reservas de energéticos serán suficientes para llegar sanos y salvos a 2023, pero la realidad es que si acaso, les alcanzará solamente racionando la energía.

Esto significa que miles – si no es que millones- de hogares pasarán frío y que la industria de la Unión Europea va a sufrir. Muchos fabricantes van a tener que recortar o parar su producción, provocando más cuellos de botella en las cadenas de suministro globales y en los precios.

Además, cabe recordar que el Banco Central Europeo al igual que la Fed, está subiendo sus tasas de interés, lo que asegura que el “motor” económico europeo está por “congelarse”. Malas noticias para el crecimiento mundial.

La inflación sigue aumentando

Por si eso fuera poco, la inflación sigue aumentando en Estados Unidos, México y otros países a pesar de las acciones de la Fed, lo que da al banco central norteamericano la justificación perfecta para subir aún más los tipos de interés.

El problema es que al igual que en Europa, esto terminará conduciendo a la economía estadounidense a un periodo de estanflación (estancamiento con inflación) porque el alza no sólo se debe a una expansión masiva del circulante y del crédito, sino a una oferta escasa que tardará años en recuperarse.

El objetivo no explícito del Comité de Mercado Abierto de la Fed es el de provocar una gran recesión que le “rompa la espalda” a la demanda agregada y así contribuir a aliviar las presiones inflacionarias, pero a costa de destruir empresas y empleos.

A propósito, puede dar por hecho que en la próxima reunión de la Fed de esta semana habrá un alza de tasas de 75 puntos base (0.75 puntos porcentuales), pero en caso de ocurrir una sorpresa con un alza más alta de 100 puntos base (un punto porcentual), habría un nuevo gran colapso de los mercados financieros de riesgo como la bolsa de valores, las criptomonedas y divisas débiles como el peso mexicano.

El “motor” chino también se enfría

China da muestras de encontrarse en recesión a pesar de que las poco confiables estadísticas de ese país hablan todavía de un crecimiento, aunque sea bajo.

Sin embargo, el consenso de los especialistas habla de que cuando más, el crecimiento del PIB chino para este año será del 3.1 % al 2.6 por ciento, el más bajo en décadas, a causa de los nuevos confinamientos por Covid-19 y sobre todo por la explosión de su burbuja inmobiliaria.

En suma, no tenemos frente a nosotros una crisis ordinaria más, sino una que potencialmente podría provocar un destructivo efecto dominó más grave que todos los que se hayan registrado hasta ahora. La mayor destrucción y transferencia de riqueza de la historia, está por ocurrir.