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Don Miguel de Cervantes Saavedra, quien por cierto muere el mismo año que William Shakespeare 1616, pero a casi dos mil kilómetros de distancia. Narra, en la joya de la literatura hispana el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un singular episodio de como atina a convencer a Sancho Panza el Quijote para que se sume a su conquista. La historia prácticamente ocurre así:

Don Quijote, maestro del liderazgo y de la persuasión atinó a pedir al buen Sancho Panza, que le acompañase por los caminos de Montiel a desatar entuertos. –Mi señor, clamó el interpelado, venga que desatando entuertos no come uno. Sancho, acompáñame por los caminos de Montiel a liberar reinos. –Mi señor, entiéndame que liberando reinos tampoco come uno. Sancho, decía el Quijote con algo de desespero, acompáñame por los caminos de Montiel a rescatar doncellas. –Mire mi señor, ni desatando entuertos, ni liberando reinos ni rescatando doncellas me interesa porque ninguno es tanto que deje para comer. –Vente Sancho y te haré gobernador… Y eso si interesó al escudero, le habían prometido la gubernatura de la ínsula. Así si acompañó el mozo al Quijote.

¿Qué promesas se hacen para continuar en una estrategia que parece no tener rumbo ni beneficio? La oleada de inseguridad sigue golpeando sin miramiento todos los sectores. Hace algunos días un par de sacerdotes y un guía de turistas fueron asesinados en el Estado de Chihuahua. Estas acciones fueron condenadas hasta en un tweet del Papa Francisco. El tweet dice lo siguiente: “Expreso mi dolor y consternación por el asesinato en #México, de dos religiosos jesuitas y de un laico. ¡Cuántos asesinatos en México! La violencia no resuelve los problemas, sino que solo aumenta los sufrimientos innecesarios.

Ese mismo mensaje fue leído por el presidente en una de las mañaneras y su interpretación es que el pontífice da el espaldarazo a su política en materia de seguridad. Afirmó el presidente que seguirá con la política de abrazos y no balazos. Los pocos resultados que se presentaron en su plan “cero impunidad” se deslucen ante los múltiples acontecimientos. Ricardo Mejía expuso los avances a la fecha, pero que palidecen ante los horrores que se siguen suscitando.  

“Que haya una línea divisoria entre autoridad y delincuencia” fue la frase con la que el presidente comenzó su exposición. Lamentablemente pareciera que eso no está siendo una realidad y no se pueda asegurar su concreción. El país se encuentra entre crisis, sanitarias, económicas, hídricas, de seguridad, pero la solución a los males parece un mayor control, los seguidores permiten un mayor control y tolerancia a los líderes ante una crisis. Sancho aceptó viajar con el Quijote y se volvió enemigo de los molinos también por la aspiración a suplir una crisis. Nosotros también ¿qué estamos sacrificando mientras navegamos en la crisis?, suena difícil la respuesta, pero se advierte que nos dejamos llevar, la memoria es corta y olvidamos lo bueno y también lo malo, nos acostumbramos con rapidez a un presente que no nos está ofreciendo un buen tiempo.