Green Book… una lección de valores

Una película puede ser una gran plataforma para enfrentarnos a una realidad social específica, con un alto contenido emocional, lo cual genera gran significación para los espectadores.

La película Roma ha sido un gran ejemplo de este este fenómeno cinematográfico que nos ha mostrado cuanto ha cambiado nuestro país, en lo material, pero también en lo social.

La realidad es que los artistas, en sus obras, no buscan generar mensajes encubiertos para que sean interpretados por el público. Los artistas nos muestran su visión del mundo y de lo que les rodea y nosotros, como público, les encontramos significados.

El talento reside en la capacidad de generar significados profundos en quienes disfrutamos las obras.

Green Book es otra de las películas nominadas al Óscar, que retratan la realidad de un país muy diferente al nuestro y nos permiten contrastarla con nuestra realidad nacional contemporánea.

Green Book nos cuenta una historia verídica, ubicada en los tiempos convulsos en que detonó el conflicto interracial de Estados Unidos, que fue liderado por Martin Luther King.

Nos muestra con fidelidad la vida norteamericana de los años sesenta, del American Way of Life, de los tiempos de la “guerra fría” en el país gobernado por la familia Kennedy, con una precisión asombrosa.

También nos describe el lado oscuro de la vida idealizada de ese país. El contexto de las esforzadas familias italoamericanas que representaban la base de la sociedad blanca, donde el dinero escaseaba y los jóvenes se fogueaban en un entorno compuesto por migrantes, donde la violencia cotidiana podía desembocar en prácticas delincuenciales al amparo de la “mafia”.

Por otra parte, este filme muestra el mundo reprimido de la gente de color, que en el sur no sólo no tenían las mismas oportunidades que los blancos, sino que como clase social era segregada y eran objeto de todo tipo de violencia y abusos, incluso de las autoridades, al amparo de la ley.

En esta relación laboral que describe esta película de forma magistral, los papeles se invierten. El italoamericano pobre y de raza blanca, desempleado temporalmente y con familia que mantener, acepta el papel de chofer y guardaespaldas de un virtuoso músico de raza afroamericana, exitoso, rico, refinado y muy culto y ambos emprenden un viaje hacia lo desconocido en el violento sur profundo de Estados Unidos, donde en esa época, aun quedaban vestigios de los usos y costumbres de la esclavitud, derogada por las leyes, pero casi tolerada bajo nuevas formas laborales.

La violencia sádica del Ku Klux Klan, aunque no se ve en imágenes explícitas, se manifiesta de forma implícita a cada momento.

Incluso el titulo de la película, The Green Book, se deriva del pequeño libro, tipo manual muy práctico, que sugiere las conductas y modos en que la gente de color debe conducirse en esa jungla anglosajona, en qué hoteles de mala muerte se deben hospedar y en qué tugurios deben comer, aunque el personaje tenga la riqueza para pagarse lujos, que ahí no les son permitidos.

En ese contexto de peligro empieza a tejerse la trama donde los peligros afloran a cada momento para ambos, porque rompen con las reglas sociales. Uno simplemente por ser de raza afroamericana y el otro, porque siendo blanco, acepta someterse a la autoridad de alguien considerado racial y socialmente inferior, según la gente de la región.

En el conflicto empiezan a aflorar valores morales que fortalecen a ambos. El blanco pobre empieza a mostrar una dignidad que cautiva.

¿Qué valores de esta película pueden significar un llamado de atención para la sociedad mexicana de hoy?. Son muchos y se exhiben de modo espontáneo, como fruto del talento cinematográfico del director Farrell.

Primero, que la pobreza y las presiones económicas no justifican la delincuencia. Ese muchacho ya de mediana edad, encarnado por el actor Viggo Mortensen, nacido y criado en los barrios bajos del Bronx neoyorquino, prefiere salir a buscar apuestas que le significan atragantarse comiendo 26 hamburguesas para ganar 50 dólares, que aceptar las ofertas de trabajo que le ofrecen sus amigos que forman parte de la mafia, mostrando su éxito económico en la vestimenta.

Se muestra a un tipo que no teme entrar a la delincuencia por cuidar su integridad física, ya que como cadenero de un centro nocturno tiene que emplear la violencia física contra los clientes rijosos que pueden alterar la paz dentro del antro para el que trabaja. Se muestra a un hombre impaciente y agresivo contra la gente abusiva o grosera.

Mas bien no les acepta el trabajo a sus amigos mafiosos por principios morales. Prefiere trabajar de chofer de un hombre de color y asumir el sacrificio de dejar a su esposa e hijos durante varias semanas, antes que hacer algo indebido ante su conciencia. ¿Nos dice algo a los mexicanos de hoy, victimizados a partir de las penurias económicas?.

El valor de la familia como el eje de la vida cotidiana de la época salta a la vista. Las cartas de amor que escribe a su esposa diariamente muestran a un hombre cercano a ella, que la extraña y en su ignorancia literaria, escribe como terapia emocional contra la nostalgia.

Cuando Don Shirley se interesa en esa relación y se siente comprometido con ellos por haberles arrebatado por unas semanas a su empleado, empieza a surgir la amistad. Él, el patrón, le enseña a escribir cartas de amor que tienen un alto impacto emocional en esa familia distante.

El respeto a los compromisos asumidos de palabra queda de manifiesto cuando ante la posibilidad de que su chofer y guardaespaldas le abandone si es convencido por los amigos “malosos”, que le quieren ayudar dándole trabajo en la banda, este intenta retenerlo aumentándole drásticamente el salario y dándole el cargo de director de giras.

La actitud digna de este empleado que le aclara a su patrón que va a reunirse con sus amigos para reiterarles que no acepta su ofrecimiento, pero que tampoco le acepta el incremento salarial, ni el nuevo cargo ofrecido bajo esas circunstancias, porque ya tenían un trato inicial y con ello él se daba por correspondido.

¿Qué sucede en este México donde los maestros, que deben formar moralmente a nuestros niños chantajean a la autoridad tomando como rehenes a los educandos, a quienes privan de clases para negociar salarios?.

Muchas lecciones de valores nacen de las obras artísticas creadas con auténtico talento.

Lo más asombroso es que la historia narrada no es ficticia, sino tomada de la vida real y escrita por Nick Vallelonga, el hijo de Tony Lip, chofer italoamericano.

En la parte estética, cinematográfica, si Cuarón nos maravilló con el dramatismo impuesto por la fotografía en blanco y negro para resaltar la vida en nuestro país, en Green Book, Peter Farrelly, el director, nos regala una explosión de color típica de la vida norteamericana de los años sesenta, donde la ropa sintética de uso casual, con su colorido y diseño desbordado despertaba sensaciones, así como los extravagantes colores de los automóviles y sus exagerados diseños mostraban el nacimiento de una nueva cultura consumista y en general, todo el contexto de la modernidad del momento.

Descubrir valores morales a partir de una historia cinematográfica como lo es Green Book, es una gran experiencia. Esta película nos restriega en la cara la crisis de valores que hoy vivimos en México.

¿Usted cómo lo ve?

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Ricardo Homs

Vicepresidente de la Academia Mexicana de la Comunicación, autor y conferenciante. Experto en liderazgo social, estrategias competitivas de negocios, marketing político y posicionamiento.