Desempleo, no tan mal

La producción de bienes y servicios, la creación de empleos, y la generación de ingresos, van de la mano: si aumenta la producción de bienes y servicios aumenta la creación de empleos y la generación de ingresos, no en relación uno a uno, pero sí de manera relacionada, de tal manera que si aumenta la producción aumenta también la creación de empleos y la generación de ingresos, condiciones necesarias para elevar el bienestar de las familias. La producción es la variable independiente, el empleo y el ingreso la dependiente.

Si la producción de bienes y servicios crece menos, o decrece, tarde o temprano crecerán menos, o decrecerán, la creación de empleos y la generación de ingresos, con el efecto negativo que ello tendría sobre el bienestar de las familias, que depende, entre otras variables, del empleo (que debe ser productivo) y del ingreso (que debe ser suficiente, para lo cual el empleo debe ser productivo).

En lo que va de la administración de AMLO la producción de bienes y servicios ha crecido cada vez menos hasta llegar a decrecer (véase, para el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto o el Indicador Global de la Actividad Económica). Pese a ello, hasta abril, el desempleo no había registrado un aumento preocupante.

Para abril esta fue, como porcentaje de la población económica activa, la tasa de desempleo a nivel nacional: 2015, 4.3 por ciento; 2016, 3.8; 2017, 3.5; 2018, 3.4; 2019, 3.5. Sumamos tres años consecutivos con la tasa de desempleo a la baja, que este año aumentó una décima de punto porcentual, consecuencia muy probablemente del pésimo desempeño de la producción. Sí, hubo un aumento en la tasa de desempleo, pero nada fuera de lo normal.

Para 2018 y 2019 ésta fue la tasa de desempleo a lo largo de los cuatro primeros meses del año. Enero: 2018, 3.3 por ciento; 2019, 3.5 (mayor). Febrero: 2018, 3.3 por ciento; 2019, 3.4 (mayor). Marzo: 2018, 3.2 por ciento; 2019, 3.6 (mayor). Abril: 2018, 3.4 por ciento; 2019, 3.5 (mayor). Entre enero y abril de 2018 la tasa promedio de desempleo fue 3.3 por ciento. Un año después, de enero a abril pasados, resultó 3.5 (mayor).

Las cifras muestran un aumento en la tasa de desempleo (malo), pero todavía dentro de lo que podemos considerar normal para la economía mexicana (bueno), normalidad que, de no corregirse el pésimo desempeño de la producción, y de no retomarse el crecimiento de la misma, tarde o temprano se perderá y el desempleo comenzará a aumentar de manera preocupante, perjudicando seriamente el bienestar de las familias.

¿Y de qué depende la producción de bienes y servicios? De la inversión directa. ¿Y de qué depende la inversión directa? De la confianza de los empresarios para, precisamente, invertir directamente en el país. El gobierno de AMLO, ¿inspira confianza?

E-mail: arturodamm@prodigy.net.mx

Twitter: @ArturoDammArnal

Arturo Damm Arnal

Estudié economía, filosofía y derecho. Liberal. Profesor universitario. Periodista. Conferencista. Colaborador de @LaRazon_mx y @adn40 .