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Una debacle fiscal viene para México

Bajo advertencia no hay engaño. En este espacio hemos insistido hasta el cansancio que el rumbo de las finanzas públicas de México es hacia el abismo: No sólo es mentira que la deuda no está creciendo, o que el gobierno ha conseguido “ahorros” multimillonarios” para el país. Todo lo contrario.

El presidente López Obrador ejerce el presupuesto público más grande de la historia y sí, es deficitario. El dispendio se concentra en pago de pensiones, proyectos emblema de la 4T como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, pago de deuda, y el “salvamento” de Pemex.

El desastre es tan evidente que ya hasta las usualmente tardías y moderadas en exceso calificadoras de riesgo soberano, centros de investigación y diversos analistas económicos han reforzado su advertencia sobre este mismo problema.

Como sabe, la semana pasada la secretaría de Hacienda presentó el Paquete Económico 2023 en el que contempla un gasto público de 8 billones 299 mil 647 millones de pesos, un aumento real del 13 por ciento respecto a lo aprobado en el ejercicio fiscal anterior.

El problema colateral es que el combate a la inflación que está tratando de hacer el Banco de México subiendo las tasas de interés, seguirá siendo insuficiente para detener la caída en el poder adquisitivo de las familias mexicanas. ¡No se puede acabar con el alza de precios si el gobierno sigue gastando el dinero a puños!

Moody’s alertó que la herencia fiscal para la próxima administración será complicada, esto debido a que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha agotado los colchones fiscales que tenía el gobierno. Una forma elegante de decir que se “comieron” hasta el último peso que quedaba de “guardaditos” de años pasados.

Una de las mayores preocupaciones que ve la calificadora es que el contexto mundial es incierto y el impacto de la inflación en la tasa de interés y los intereses de la deuda, son factores de riesgo para la nota soberana.

“El margen de maniobra fiscal que permitió al gobierno finalizar los ejercicios con déficit fiscal de tres puntos del PIB, se reduce cada vez más, y se ha convertido en un factor de riesgo a la baja para la administración”, señaló el analista soberano de Moody’s para México, Renzo Merino.

Merino también advirtió que las proyecciones del gobierno son muy optimistas y podrían afectar la calificación crediticia de México en 2023 si no se cumplen los estimados… ¡y no se cumplirán porque el país no crecerá en un contexto en el que Estados Unidos va hacia una recesión y la Reserva Federal retira liquidez de la economía a máxima velocidad!

Moody’s estima que México crecerá cercano al 1 por ciento el próximo año, y no el 3 por ciento propuesto por Hacienda, por lo que podría complicar las finanzas por el lado de los ingresos.

Por su parte, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señaló que el paquete de Hacienda no es responsable, equilibrado ni realista, por lo que se corre el riesgo de recortes al gasto y mayor endeudamiento, pues tan solo el pago de pensiones y el costo financiero de la deuda representan 8.8 por ciento del PIB y la recaudación entera del ISR no alcanzaría para pagar esto.

Otro “think tank” que criticó duramente la asignación del gasto público fue el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) al sumar su preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas para el año que entra.

“Con todo y el fuerte aumento esperado de los ingresos, los recursos no serán suficientes para cubrir las crecientes necesidades del gasto público, especialmente para mantener los programas sociales en operación y los proyectos insignia del gobierno”, señaló el CEESP.

A esta lista de centros de investigación se le suman los analistas de bancos, como Citibanamex, Goldman Sachs, entre otros, pero todos coinciden en que las finanzas públicas corren el riesgo de salirse de las manos del gobierno.

¡Y con razón! Al Tren Maya se le otorgará casi el doble de presupuesto en 2023, mientras que a la refinería de Dos Bocas se le inyectarán casi 50 mil millones de pesos más; y un 40 por ciento más de recursos se destinarán para la compra de simpatías – perdón- las “ayudas” a los adultos mayores.

Para decirlo con todas sus letras y no dejar lugar a dudas: México se dirige a una debacle fiscal no vista en 30 años, el peso está sobrevaluado frente al dólar y la inflación seguirá fuera de control durante años si el gobierno no se ata las manos del gasto (y no lo hará de cara a las elecciones de 2023 y 2024).

La hora de prepararse es ahora mismo. No valdrá decir después que “no podía saberse” con tiempo que este barco se iba a hundir.