La democracia de la extorsión

¿Qué tipo de democracia queremos y qué tipo de democracia tenemos?

Esta es la pregunta que debemos hacernos. Seguramente no nos damos cuenta de que estamos entrampados en grandes fantasías democráticas que se sustentan en espejismos.

Veamos… cada vez que surja un problema colectivo, un grupo que tome la iniciativa de bloquear calles, vialidades o carreteras y con ello, la impresión de que está ejerciendo un derecho ciudadano.

Sin embargo, estas acciones unilaterales perjudican a otro sector de la población.

O cuando se trata de un paquete de vialidades, un gran número de personas ajenas al conflicto, no a tiempo ni a la cita, ni a usted ni a su trabajo ni a las consecuencias de los mismos.

Cuando esta es una zona céntrica de la ciudad se ve gravemente en el comercio organizado, se paga impuestos y no se ha puesto en contacto. , pero sí usufructúa los servicios públicos que subvencionamos quienes sí pagamos impuestos. De este modo, modesticamente, no hay disponibles para ser comensales, porque estos no quieren estar en una zona de conflicto y el mesero no ha sido tratado de que los restaurantes tengan que despedir a sus cocineros, por poner un ejemplo.

Esa es la visión egoísta de los primeros derechos, “se joda quien se joda”, no es una visión democrática, sino también la ley de la selva y la ley. El “Estado de derecho” y la ley, así como “¡a secas!”.

El “modus operandi” de las movilizaciones, supuestamente sociales, es muy simple: atiende a la sociedad para obligar a las autoridades a resolver a su favor, bajo la presión de los interesados ​​a las acciones subversivas de unos, usted se refiere A cualquier persona problemática.

Esto es simple y llanamente extorsión social y política, bajo el paraguas del libertinaje político que genera el lenguaje lingüístico del lenguaje democrático, que se encuentra en la sociedad de la salud para obtener los beneficios que se buscan unos cuantos que tienen la capacidad de manipular a su favor la situación

No se pueden respetar los derechos sobre la base de perjudicar a terceros. Sin embargo, eso es lo que sucede continuamente. Esa es la supuesta democracia que hemos ganado a partir del año 2000 y que nos enorgullecemos. Esto es lo que ahora se está viviendo en Tabasco como resultado del futuro financiero que está dejando el gobernador Arturo Núñez.

De acuerdo con los funcionarios públicos, los tabasqueños tienen todo el derecho a exigir el respeto a los derechos laborales, no cabe duda, y se debe exigir el cumplimiento de las normas del gobernador Arturo Núñez, también. Sin embargo, el modo en que se busca resolver este problema es determinante.

Las acciones para exigir el respeto a los derechos de unos, no tienen que cumplir los derechos de otros ajenos al conflicto.

Una democracia plena, madura y constructiva, debe sustentarse en el respeto de la sociedad y en el principio básico de que no se puede exigir el respeto de mis derechos.

Mientras sigamos viviendo en la democracia de la extorsión, estaremos viviendo en una democracia “bananera” que no es más que la “ley de la selva”.

¿Usted cómo lo ve?

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Ricardo Homs

Vicepresidente de la Academia Mexicana de la Comunicación, autor y conferenciante. Experto en liderazgo social, estrategias competitivas de negocios, marketing político y posicionamiento.