Durante más del 99% de su existencia, cerca de 2.4 millones de años, basándose en el Homo habilis, el que crea herramientas, el género Homo vivió igual que los demás animales. Todos subsistían en un entorno que hoy clasificaríamos de extrema miseria. La mayoría moría antes de los 20 años.

Desde el punto de vista económico cohabitaban con la deseada igualdad económica que en la actualidad prometen muchos políticos. Todos tenían el mismo nivel de vida: pobreza extrema. Predominaba la ley del más fuerte.

Hace menos de 7,000 años, en el Sumer —hoy el sur de Irak— entre los ríos Éufrates y Tigris, se asientan los llamados sumerios, que constituyen para muchos el primer antecedente de la civilización.

Se supera la ley del más fuerte y empiezan a protegerse los derechos naturales o humanos fundamentales: vida, propiedad y libertad. Ese hecho incentiva el almacenamiento de bienes y su intercambio pacífico y voluntario, nace la civilización. Surgen las diferencias sociales, unos empezaron a vivir mejor que otros, nace la desigualdad.

¿Qué instituciones sociales, que no existían antes, impulsan la civilización?

¿Qué leyes predominan en los núcleos de población que progresan y cuáles en los que se quedan atrasados?

¿Qué principios económicos hay que respetar para impulsar el progreso?
¿Qué políticas económicas nos llevan a un mejor nivel de vida para la mayoría y cuáles a enriquecer y concentrar el poder en los gobernantes?

Evidenciamos, con base en el sentido común y la experiencia, las premisas de las que debe partir todo gobernante para elevar el nivel de vida de los ciudadanos.

Describimos los principios que, más allá de posturas de derecha o izquierda, deben contemplarse antes de convertir en ley cualquier acción económica, si se busca estimular estructuralmente el empleo, alcanzar mejores salarios y un mayor crecimiento económico.

Analizamos las principales políticas económicas y sus consecuencias, si se toma el camino correcto o la vía equivocada.

Los resultados a corto y largo plazo, que en la mayoría de las políticas económicas difieren sustancialmente.

Explicamos, sin confusos tecnicismos, en una forma sencilla, las causas de los grandes problemas socioeconómicos y sus soluciones, más allá de “ismos” e ideologías.


Luis Pazos