El círculo de la miseriaHay un fenómeno denominado “círculo de la miseria”, que se da en los países pobres. Al no haber demanda, no hay empresarios que inviertan, y al no haber inversión, no hay empleo, y al no haber empleo, no hay demanda. En las últimas décadas aquellos países atrasados, como China, que han brindado seguridad jurídica y un entorno laboral y fiscal competitivo a las empresas llamadas maquiladoras han roto el llamado “círculo de la miseria”.

Hay otro círculo que se da en las nuevas democracias de los países subdesarrollados. Esa órbita los puede hacer retroceder en el campo económico y regresarlos al “círculo de la miseria”. A ese fenómeno, que acontece en el ámbito electoral, le denomino “círculo político de la pobreza”.

Los países subdesarrollados con un sistema democrático para elegir a sus gobernantes se caracterizan porque la mayoría de los ciudadanos que participan en las elecciones tienen bajos ingresos y están subempleados. Muchos de ellos se identifican con los candidatos que se dicen partidarios de los pobres y les ofrecen empleos o sacarlos de la pobreza mediante dádivas o programas que no son sostenibles en el mediano plazo sin causar fuertes desequilibrios económicos –inflaciones, endeudamientos y devaluaciones-, pero que sirven a corto plazo para ganar votos en una elección.

Con frecuencia en los países pobres el candidato que más promete, sin explicar cómo va a cumplir sus promesas, tiene más posibilidades de ganar, pues la mayoría de los pobres ven a corto plazo y no tienen una imagen clara de los resultados en otros países o en su propio país en el pasado de los programas populistas.

Cuando un candidato populista llega al poder y no le funcionan sus promesas, busca culpables de sus fracasos dentro o fuera del país. Muchos electores creen en esas justificaciones, no aprenden la lección y vuelven a votar por candidatos que utilizan la miseria y la ignorancia de los principios económicos para prometer lo mismo que ya fracasó.

Los candidatos cuyos programas están basados en políticas económicas prudentes a veces no llegan al gobierno. Donde eso sucede se da el “círculo político de la pobreza”, que sólo se supera después de experiencias traumáticas, como la sufrida por los chilenos a principios de los años 70 o mediante una mayor participación de las nacientes clases medias y una educación política, que permita a la mayoría de los electores identificar a los falsos redentores de la miseria, y así romper el “círculo político de la pobreza”.

ERRORES ARITMÉTICOS DE CANDIDATOS

Cuando estudiaba en la universidad de Nueva York, a principios de los 70, compartí un departamento con un estudiante del doctorado en economía. Él formaba parte del equipo de asesores del en ese entonces candidato del Partido Demócrata a la presidencia.

Un día lo vi cabizbajo y le pregunté qué había pasado –nos pusieron en ridículo por contradicciones a nivel aritmético. Por un lado, mi candidato prometía reducir impuestos y por otro incrementar los gastos. Nos demostraron que aritméticamente era imposible sostener esas promesas –me dijo mi amigo.

En los países subdesarrollados muchos candidatos pasan por alto no tan solo cálculos actuariales para proyectar los ingresos o las repercusiones en el gasto de sus promesas, sino simples sumas aritméticas. Lo importante, dicen algunos candidatos, es ganar votos. Si ganamos, después vemos cómo nos las arreglamos. Promesas sin sustento y acusaciones sin respaldo son la constante de muchos candidatos en los procesos electorales en las democracias subdesarrolladas.

Pocos candidatos analizan racional y aritméticamente si lo que prometen es sustentable o lo que afirman tiene fundamento. En México uno de los candidatos sostiene que las empresas grandes no pagan impuestos y que los de menores ingresos son castigados por el fisco. Basta un simple análisis de los ingresos fiscales en México para comprobar que la mayoría de los impuestos provienen de las empresas medianas y grandes.

No es posible aumentar los impuestos a ese sector sin provocar una mayor pérdida de competitividad internacional o migración de empresas a otros países. Ese candidato también sostiene que mediante la reducción de salarios a los altos funcionarios, que representan el 0.1% de las plazas del sector público, va a obtener ahorros para financiar programas de ayuda a los pobres.

Un simple ejercicio aritmético sobre el impacto de una drástica reducción de un 30% a los sueldos del presidente, secretarios, subsecretarios, directores y de cortar las pensiones a los ex presidentes, muestra que los recursos provenientes de esos recortes en un año no alcanzarían ni para mantener quince días la nómina de los maestros en el estado más pequeño del país.

La mayoría del gasto en salarios se destina a personal de los servicios de salud (médicos y enfermeras), de educación (maestros), de seguridad (fuerzas armadas y policías) y administrativos (técnicos, secretarias y personal operativo).

Hay afirmaciones de candidatos que no tienen ningún sustento, pero que las lanzan para ganar votos, apostándole a la ignorancia o a la superficialidad en los juicios de muchos electores, aunque después se traduzcan en desequilibrios financieros o en promesas incumplidas.