La Venezuela de ChávezEl militarismo podría resurgir

Un coronel latinoamericano encabeza un golpe contra un presidente impopular. El golpe fracasa y el coronel va a la cárcel, pero su carrera apenas comienza. Antes de cumplir su sentencia, un nuevo presidente lo perdona y sale de prisión con la popularidad de un héroe. Pronto adopta su nueva identidad de nacionalista y socialista “democrático”, retando a la clase dirigente. El electorado, harto de la corrupción de la élite política y de ver pisoteados sus derechos, es hipnotizada por la demagogia del coronel.

Esa es la historia del presidente venezolano Hugo Chávez y también la del presidente Lucio Gutiérrez del Ecuador. ¿Se trata de una nueva tendencia en América Latina?

Enrique Ghersi, prominente abogado peruano, escritor y coautor del éxito internacional de librería en 1986, El otro sendero, piensa que tal tendencia parece estar emergiendo. “Caracteriza a este neomilitarismo una enemistad profunda con la sociedad democrática y la economía abierta. Da la impresión que tiene además un acento populista pronunciado y una peligrosa dosis de infiltración comunista”, escribió Ghersi en abril, en una columna distribuida por AIPE. “En el fondo, lo que representa es el descontento popular que existe contra la política democrática en Latinoamérica”.

Un liberal francés predijo la chavezcracia

Los liberales franceses del siglo XIX, que tanto hicieron en promover la filosofía política democrática, seguramente lo considerarían una amenaza. Pero también pensarían que sacar a Chávez no es remedio suficiente para curar a la democracia venezolana. La crisis venezolana tiene que ver con Chávez hoy, pero a largo plazo se resolverán los problemas sólo si se promulga una constitución que limite la acción gubernamental. De no ser así, el riesgo es que Venezuela cambie un sistema tiránico por otro.

En 1815, el liberal francés Benjamín Constant advirtió de que si no logramos imponer limitaciones al gobierno, cualquier sistema y cualquier líder tiende al despotismo: “Los partidarios, no importa cuán puras sean sus intenciones, siempre son renuentes a limitar su autoridad. Desconfían de éste o aquel gobierno y de éste o aquel tipo de gobernante; pero déjenlos organizar la autoridad a su manera, asignándola a los delegados por ellos escogidos y terminarán pensando que la autoridad no tiene límite”.

Constant nunca fue a Venezuela, pero sus escritos sobre los “principios de la política”, sobre lo que sucede en un estado sin restricciones, fue profético respecto a esa nación suramericana. Una razón por la que la oposición venezolana, aunque unida contra Chávez, no parece ver el camino más allá de exigir su salida se debe a que no concibe un ambiente político estructuralmente diferente. La oposición insiste que procederá con el referendo no obligatorio ya aprobado por el Consejo Electoral para el 2 de febrero, aunque Chávez se resiste a financiarlo. Esto probablemente aclare la voluntad popular y puede acelerar el proceso de salir del intimidante mandatario. Pero inclusive si Chávez se va a Cuba, los fundamentos de la crisis política venezolana persistirán hasta que se logre un consenso en apoyo a la noción del gobierno limitado.

Esto no es fácil para un país que por décadas ha tolerado y hasta fomentado el poder arbitrario. La Constitución de 1999 redactada por el partido de Chávez es un desastre, particularmente porque aumenta la obligación gubernamental de repartir y, por lo tanto, su alcance. Pero la usurpación de la libertad no comenzó con ese documento. El solapado desmantelamiento de las protecciones constitucionales avanzó durante décadas. Como lo escribió el periodista venezolano Carlos Ball en el Wall Street Journal en 1999, los legisladores venezolanos de diferentes partidos “se confabularon para mantener suspendidas a lo largo de
30 años las cláusulas constitucionales que garantizan la libertad económica y la propiedad
privada”. Para cuando Chávez lanzó su candidatura presidencial, el ambiente facilitaba su posición radical porque las frecuentes agresiones a la Constitución habían empobrecido a tantos venezolanos.

Para el senador Chris Dodd de Connecticut y al menos 13 otros congresistas norteamericanos que le escribieron al presidente Bush en apoyo a Chávez, como también para la izquierda norteamericana, la democracia en Venezuela parece significar que los elegidos pueden hacer lo que quieran. Pero desde hace tiempo Chávez no califica como líder democrático. Sus insultos y agresiones contra propietarios, empresarios, líderes de la oposición, la Iglesia, los jueces y los medios de comunicación muestran su interpretación de cómo funciona la democracia.

Al fomentar las confrontaciones, el presidente alienta la violencia y ha erosionado el poco orden institucional que existía en Venezuela. Sus seguidores, armados de botellas, piedras y balas han sido filmados atacando a manifestantes pacíficos. Su mejor amigo en la región es el dictador Fidel Castro, quien perfeccionó la utilización de agentes provocadores en sus fechorías. El ex piloto del avión presidencial venezolano dice —sin presentar pruebas— que Chávez ha aportado fondos a Al-Qaeda.

Podíamos predecir lo que pasaría en Venezuela. Constant lo predijo al escribir que cuando el poder absoluto se le entrega a los elegidos, “un gobierno popular es simplemente una tiranía violenta”. Los venezolanos a menudo se quejan del deterioro moral de la sociedad. Constant también lo predijo: “el poder arbitrario destruye la moral porque no puede haber moral sin seguridad… cuando el poder arbitrario golpea sin escrúpulos a aquellos que sospecha, no está persiguiendo a un solo individuo, sino a toda la nación, que primero humilla y luego degrada”. Constant también predijo como el poder absoluto y consecuentemente arbitrario promueve privilegios, por más promesas que se hagan en aumentar la igualdad. “Al entregarnos totalmente, no nos igualamos todos porque algunos obtienen ventajas exclusivas del sacrifico de los demás”.

Para Constant no había mérito en defender una constitución que no limite el poder del estado. “¿Por qué queremos castigar a quienes conspiran contra el estado? Porque tememos reemplazar una organización legal por un poder opresivo. Pero si la autoridad misma oprime,
¿qué ventaja nos ofrece?” Ese fue el argumento utilizado por el golpista Chávez, quien al juramentarse como presidente de Venezuela se comprometió a prescindir de la “moribunda”
Constitución. Ahora la oposición justificadamente dice lo mismo, pero los venezolanos no parecen haber aprendido la lección. Los ejecutivos de la petrolera estatal protestan contra la interferencia de Chávez en la empresa, pero no hablan de privatización. Sus lamentaciones tendrían más peso si se comprometieran a cambios más allá de la presidencia.

El arma petrolera de Chávez es una pistola de juguete

Los políticos buscan publicidad amenazando a quienes venden gasolina cara, aunque todo el mundo sabe que tal estupidez crea escasez. Pero esa demostración de ignorancia, mezclando los peligros que confrontamos con ambición personal, conduce a graves errores. Otro error es el exagerado respeto de Washington hacia Hugo Chávez, basado en el mito que necesitamos su petróleo.

El Congreso ha comenzado a investigar el daño que causaría una posible suspensión del suministro petrolero por parte de la políticamente inestable Venezuela. Tal investigación fue encomendada por el senador Richard Lugar, del Comité de Relaciones Extranjeras. Ocurre tras años de nerviosismo de la clase dirigente en Washington respecto al "poder petrolero" de Chávez.

Esa combinación de ignorancia con intereses comerciales ha conducido a una exagerada cautela vis-a-vis un agresivo y amenazante Gobierno venezolano. Eso fue trágicamente perjudicial para los venezolanos en 2004, cuando el Departamento de Estado respaldó los resultados del referendo revocatorio fraudulento. Y esa "victoria" está alimentando el egocentrismo del nuevo dictador en potencia de América del Sur.

Luego de Katrina y los temores de escasez de energía, hay que dejar claro que Chávez no tiene tal poder, a menos que Estados Unidos demuestre debilidad. La influencia que Chávez puede tener en el precio que EEUU paga por el petróleo es muy pequeña, a menos que destruya la producción petrolera venezolana. Eso no es probable, porque está gastando como un marinero borracho en armamentos y politiquería, ya que depende del ingreso petrolero para mantenerse en el poder.

El mercado petrolero es una enorme fuente de suministros para los consumidores en todo el mundo. Durante el embargo petrolero árabe el mal fue empeorado por los controles de precios en EEUU, pero los compradores y vendedores simplemente renegociaron sus acuerdos. Hubo problemas a corto plazo, pero los mercados se ajustaron, a pesar de que los productores nacionales cerraron pozos para esperar la eliminación del control de precios. Cuando Reagan abolió los últimos controles, en 1981, los precios del combustible bajaron en vez de subir. Hoy hay más lugares donde comprar petróleo, y en la medida que suben los precios aumenta la oferta porque otros pozos se vuelven rentables.

Imaginemos que China comprase todo el petróleo venezolano: nada cambiaría. Sólo si China aumenta sus compras petroleras la demanda y los precios aumentan. Esto no quiere decir que el comercio Venezuela-EEUU no tenga un valor especial. Uno de los atractivos es que los fletes son bajos. EEUU prefiere comprar su petróleo más cerca, pero no está obligado a hacerlo. Por lo mismo, los países del otro lado del mundo prefieren mantener sus fletes bajos.

Hay gente importante en Washington que parece tener dificultades para entender esto, pero China sí lo comprende. El ministro de Energía y Petróleo venezolano estuvo en Pekín el mes pasado, haciendo mucha bulla sobre el mercado chino. Pero el embajador chino en Caracas, Ju Yigie, le bajó los humos declarando que no ve "ninguna necesidad" de que China reemplace a

EEUU como principal comprador de petróleo venezolano, debido a que "el mercado natural para el petróleo venezolano es América del Norte y del Sur".

La revista Petroleum Intelligence Weekly indicó recientemente que hacerle la corte a China es una de las maneras de molestar a EEUU. Pero pregunta: "¿De qué trata la nueva relación energética de China con América Latina?". La empresa estatal venezolana de petróleo, PDVSA, "abrió una oficina de mercadeo en Pekín el mes pasado con el objetivo de vender 300.000 barriles diarios a China para 2012".

La renuencia de China a acercarse a Venezuela parece reflejar el reconocimiento de que Chávez es un bala perdida y un administrador no confiable, además de que hacer inversiones petroleras con él significaría un gran riesgo. Por ejemplo, el nuevo plan estratégico de PDVSA para 2006-2012, según VenEconomía, propone invertir 56.000 millones de dólares en siete años con el objetivo de aumentar la producción a 5.837.000 barriles diarios para 2012, de los cuales 4.109.000 los produciría la propia PDVSA.

Esa empresa apenas produce actualmente 1,7 millones de barriles diarios, por lo que el plan promete un aumento de 2,3 millones de barriles diarios en siete años. VenEconomía afirma que eso no es realista, ya que en el período 1991-1998, cuando PDVSA gozaba de una gerencia competente, gastó 32.000 millones de dólares para aumentar la producción en sólo 915.000 barriles diarios, y estima que se requeriría una inversión de 79.900 millones de dólares.

Además, los mismos 56.000 millones de dólares están previstos para cubrir las inversiones en producción de gas, refinerías, buques tanqueros e infraestructura, además de para financiar ventas con descuentos a países de la región. VenEconomía calcula que al plan del Gobierno venezolano le hacen falta 72.000 millones de dólares.

China parece estar de acuerdo en que el desarrollo petrolero en Venezuela necesitará de considerables inversiones extranjeras, y eso depende de un ambiente amistoso hacia los inversionistas. La última racha de expropiaciones no presagia un auge petrolero.

¿Y qué hay del deseo de cortar con el Tío Sam? Una dificultad para Chávez es que Citgo pertenece al Gobierno venezolano. Citgo ha invertido más de 1.000 millones de dólares en refinerías en EEUU para poder procesar el crudo pesado venezolano, y en 1999 Citgo ocupaba el quinto puesto en participación del mercado interno de EEUU. Hoy Venezuela puede enviar apenas entre 600.000 y 800.000 barriles diarios a sus refinerías Citgo. El resto requerido por esas refinerías, más de un millón de barriles diarios, lo tienen que comprar a terceros.

Hasta hace poco Venezuela era el principal suministrador petrolero de EEUU. Hoy quizás ocupa el quinto puesto. Con una tasa del 25% de agotamiento, grave escasez de inversiones y de pericia tecnológica, a la vez que nuevas fuentes de crudo en otros países, la participación venezolana puede caer aún más. Pero eso es mucho más preocupante para Chávez que para EEUU.

¿Qué hay detrás de la ofensiva hechizante de Chávez?

Venezuela tiene que vender su petróleo para sobrevivir, si no a los norteamericanos a otros. Por lo tanto, Venezuela no está en posición de recortar el suministro, algo que sí le importaría

a Estados Unidos. Los demás países de la OPEP sufren igual presión, lo cual explica que su estrategia de recortar producción para aumentar los precios tiene serias limitaciones, especialmente debido a otros productores de petróleo no pertenecientes a la OPEP que no respetan las cuotas del cartel.

La verdad es que Venezuela tiene que preocuparse más por su imagen en Estados Unidos que éste país por sus relaciones con Venezuela. Y esa imagen difícilmente podría ser peor. Las aspiraciones totalitarias de la “Revolución Bolivariana” de Hugo Chávez han sido un huracán para la economía venezolana, destrozando todo a su paso. Lo único todavía en pie es el monopolio petrolero PDVSA. Pero como la utopía absolutista de Chávez también requiere un control autoritario sobre PDVSA, ha tenido que despedir a todos los empleados que no están de acuerdo con él.

No es coincidencia que los despedidos eran los más competentes y educados. Para reemplazarlos ha contratado a leales chavistas sin ningún entrenamiento y que no saben la diferencia entre una torre de perforación y un cactus. Por lo tanto, sobrevivir depende de seducir a extranjeros apolíticos para que inviertan y aporten conocimientos técnicos. Se trata del mismo modelo utilizado por Fidel Castro en el sector turismo, para sobrevivir luego del colapso de la Unión Soviética y la desaparición de los subsidios que recibía.

Ese es el verdadero motivo del ataque encantador del embajador Alvarez, con sus citas de Thomas Jefferson, alardeo sobre la democracia venezolana y encompadramiento con conocidos republicanos. Pero mientras el embajador simula alabar los valores norteamericanos, su partido de extrema izquierda Patria para Todos (PPT) colabora perversamente con Chávez en destruir la libertad de los venezolanos.
El partido de Chávez es el MVR, con apoyo en las barriadas más pobres, pero es el PPT, partido de la elite socialista cercana a Castro, quien gobierna.

Alí Rodríguez, cabecilla del PPT, ahora dirige PDVSA y ha politizado la empresa a tal grado que los venezolanos la llaman PPTSA. En su columna de El Universal, la conocida comentarista política Marta Colomina se refiere a la pelea a cuchilladas por el control del botín petrolero. Los contrincantes son PPT, MVR y los militares, quienes según ella no quieren ser los últimos en la repartición de la riqueza. El Sr. Rodríguez también está en la directiva del Foro de Sao Paulo, la asociación internacional fundada por Fidel Castro a comienzos de los 90 junto con el líder guerrillero colombiano “Tirofijo”, Manuel Marulanda.

La versión PPT de la democracia es que una vez elegido, el líder máximo lo decide todo. Chávez desde que asumió el poder en 1999 ha estado perfeccionando su imitación de egolatría castrista, despotricando contra sus adversarios políticos, la libre empresa, los medios, la Iglesia católica, etc. Promueve la invasión de propiedades, fomenta el odio y amenaza a sus opositores. El país está lleno de cubanos, quienes según me dijo el embajador Alvarez están ayudando como maestros y médicos.

Pero nada de eso ha sido tan efectivo en aplastar la oposición como la nueva arma utilizada por Chávez desde enero: el control de cambios y precios. Comparado con armar a grupos paramilitares, los infames Círculos Bolivarianos, esto parece poca cosa. Pero al confiscar todos los dólares e imponer controles de precios ha logrado estrangular al sector privado.

Desde enero los empresarios privados no tienen casi acceso a dólares. Mayoristas e industriales se están quedando sin inventarios y en un país que exporta petróleo e importa casi todo lo demás, esto es devastador. Imagínese la flota de camiones de basura paralizada en Caracas por falta de repuestos. Los comercios están cerrando, las farmacias tienen pocas medicinas y el desempleo se dispara.

El dólar se ha convertido en la principal arma del gobierno. Así castiga a los enemigos y premia a los leales. Sólo algunos escogidos pueden importar alimentos, suministrando los expendios del gobierno y distribuyendo pequeños paquetes de comida entre los pobres a precios por debajo del mercado. Cada bolsita lleva una hoja de propaganda revolucionaria.
Recientemente, Chávez propuso una nueva ley para censurar a los medios y añadir 12 jueces al
Tribunal Supremo, que él escogerá a dedo. Pero todo eso será “democrático” por su mayoría legislativa y por haber sido elegido. Para completar su control totalitario del país, Chávez necesita seguir produciendo petróleo y por eso es que el embajador Alvarez quiere ganar puntos con los petroleros norteamericanos.

Venezuela: Un circo sin pan

El gobierno venezolano tomará control de Radio Caracas Televisión el domingo, finalmente cumpliendo su amenaza de silenciar a una de las fuentes de noticias independientes más importantes del país. No es casualidad que esto esté sucediendo justo cuando los venezolanos están experimentando una escasez de alimentos básicos.

Las protecciones a la libertad de expresión en Venezuela han sido persistentemente erosionadas durante los últimos ocho años y muchas de las otras estaciones de televisión ya están practicando la auto-censura. Con la expropiación de RCTV, solo permanece una voz independiente —Globovisión. Este asalto a la libertad de expresión ha logrado provocar críticas de hasta la Organización de Estados Americanos, la cual ha guardado silencio acerca de las muchas otras ofensas en contra de la democracia por parte del Presidente Hugo Chávez.

Habiendo construido su legitimidad en la falsa aseveración de que el preside una democracia, puede estar seguro de que el Sr. Chávez no hubiese perseguido a RCTV a menos que él considerase al control de las noticias de televisión algo vital para su supervivencia. Puede que así sea. La razón es que la economía ha sido tan mal administrada que una crisis ahora parece inevitable. Cómo terminará, en racionamiento y hambre o una locura hiperinflacionaria, es difícil saberlo. Pero cuando esto suceda, lo último que el presidente querrá es que aparezcan imágenes de protestas populares en la televisión que podrían ser contagiosas.

Desde los primeros días de su presidencia, el Sr. Chávez aclaró que pretendía expandir considerablemente el poder económico del estado. En el 2000 comenzó politizando la empresa estatal PdVSA y vaciando su personal de ingenieros y comercializadores profesionales. Poco después prosiguió a nacionalizar tierras, fábricas y departamentos. Cuando el dinero venezolano comenzó a escaparse, impuso un control de capitales. Más recientemente, ha forzado a las empresas petroleras internacionales a entregar sus operaciones en Venezuela y su control mayoritario. Él ha nacionalizado la empresa telefónica más grande y la empresa eléctrica más importante. Ahora amenaza con nacionalizar los bancos.

Como las nacionalizaciones siempre suelen hacerlo, estos asaltos a la propiedad privada han perjudicado gravemente a la producción y a la inversión. Pero el daño ha sido intensificado por otras tres políticas perjudiciales: los controles de precios, el gasto gubernamental sin control y la inflación de la moneda, el bolívar.

La economía de Chávez “funciona” de la siguiente manera: mientras que los petrodólares ingresan a las arcas estatales, el gobierno se los entrega al banco central para conseguir que se impriman nuevos bolívares, los cuales luego son inyectados a la economía mediante el gasto público. El Sr. Chávez también ha estado aumentando regularmente los salarios. El resultado es un alza en el consumo. Si hubiese una fijación libre de precios, el hecho de que muchos bolívares estén persiguiendo a muy pocos bienes produciría una inflación que sería evidente en la cuenta del supermercado. Pero los controles de precios no permiten que eso suceda. En cambio, está surgiendo una seria escasez.

Los precios fijados libremente son para una economía lo que los microchips son para una computadora. Estos cargan consigo información. El economista austriaco Ludwig von Mises explicó en su legendario tratado hace 60 años que son los precios fijados libremente los que aseguran que la oferta vaya a satisfacer a la demanda. Cuando el Sr. Chávez impuso controles de precios, destruyó el mecanismo de precios.

Y así sucede que ahora el huevo venezolano es un manjar, el pollo es una especie en extinción, el papel higiénico es un lujo y la carne es una extravagancia. El queso blanco, la leche, el atún, las sardinas, el azúcar, el aceite de maíz, el aceite de girasol, las bebidas carbonatadas, los fréjoles, la harina y el arroz también son escasos.

La razón es simple: los productores no tienen el incentivo de ofrecer bienes en el mercado si se ven forzados a venderlos a precios que no les permiten obtener ganancias. Los granjeros mantienen fuera de los mataderos a sus animales, los pescadores no echan sus redes al agua, los procesadores de comida no invierten en equipos y los agricultores no siembran. Aquellos que si producen se dan cuenta de que tiene más sentido llevar sus productos al otro lado de la frontera con Colombia o buscar mercados (negros) no regulados.

Los importadores también tienen pocos incentivos para trabajar estos días a pesar de que el país necesita comida del extranjero. Algunas cosas como el trigo no se producen en Venezuela. Otros productos como la leche, el azúcar y las papas son importados para suplementar la oferta local. Pero el gobierno de Chávez ha obstaculizado la compra de dólares con una taza oficial de tipo de cambio de 2.150 bolívares y si un importador tiene que comprar dólares a la taza del mercado de 4.000 bolívares es simplemente imposible obtener ganancias con los controles de precios. Aún las importaciones que no están sujetas a los controles de precios pueden ser difíciles de encontrar puesto que los permisos de importación y las licencias, como también los dólares, brillan por su ausencia.

Esto está perjudicando a otros aspectos además de la oferta alimenticia. De acuerdo a los reportes de la prensa local, un 40% de las aeronaves del país han sido afectadas por demoras en obtener repuestos y la cadena de oferta de la industria automotriz ha sufrido por falta de acceso a dólares. A principios de este año los hospitales comenzaron a quejarse de que el mantenimiento de los equipos médicos ha sido pospuesto porque los repuestos no están disponibles. Los hospitales también están reportando escasez de medicinas para los

diabéticos, de antibióticos y medicinas para la hipertensión. Los controles de precios por sobre los materiales de construcción también han perjudicado la confiabilidad de la oferta.

Para mantener surtidas los supermercados estatales llamados Mercal, el gobierno de Chávez usa reservas en dólares para comprar en el extranjero. Por supuesto, los anaqueles de Mercal muchas veces suelen estar vacíos también. Además, algunos empleados públicos con iniciativa empresarial parecen haber aprendido algo acerca de la economía de mercado: La prensa venezolana está reportando que la oferta de Mercal aparece a la venta justo en el otro lado de la frontera con Colombia, donde los precios de mercado prevalecen.

Los políticos venezolanos no pueden ser así de tontos. No se trata de alimentar al país sino de destruir al sector privado y a cualquier poder político que este pueda tener todavía. En este ambiente, la supervivencia independiente de una buena relación con el Sr. Chávez se torna imposible. En el libro de guía revolucionario, los productores e importadores capitalistas que compran cosas de los imperialistas serán reemplazados por los socialistas que viven en cooperativas que alimentarán al país. El único problema es que a este esfuerzo no le está yendo bien, como José de Cordoba reportó en la portada del Wall Street Journal el 17 de mayo. La falta de conocimiento, equipos, incentivos y organización han hecho de las cooperativas “hasta ahora, prácticamente un fracaso”.

Para acabar con la escasez todo lo que el Sr. Chávez tendría que hacer es eliminar los controles de precios. Pero con la inflación que ya está por encima del 20%, seguramente le teme al alza de precios que resultaría. Es mucho menos arriesgado tomar el control de RCTV y acelerar la consolidación de una dictadura militar. Cuando la crisis llega, los chavistas estarán listos.


Mary Anastasia O'Grady es editorialista de The Wall Street Journal y editora la columna "Americas" que se publica todos los viernes en el Wall Street Journal y se refiere a temas de política, economía y negocios en América Latina y Canadá. Es graduada del Assumption College y MBA de Pace University. En 1997, O'Grady fue premiada por la Sociedad Interamericana de Prensa por sus editoriales y en 1999 recibió una mención de honor en la categoría de premios de opinión, también de la SIP.