El fantasma del neoliberalismoLuis Pazos(*)

La principal bandera de los grupos y gobiernos socialistas hasta la década de los 80 fue la abolición del capitalismo. Las características de ese sistema son la propiedad privada de los medios de producción, la libertad económica y el libre intercambio de mercancías. A ese sistema también le llaman, con algunas variantes, sistema social de mercado o libre empresa.

En los países donde los grupos socialistas marxistas llegaron al poder (como en la exURSS, China y Europa del Este), en aras de terminar con el "capitalismo", abolieron o restringieron la propiedad privada de fábricas, comercios y los mecanismos de mercado. Como efecto de la marginación y condena de los mecanismos sociales de mercado, surgió el estatismo y la planificación central. Al capitalista privado lo suplantó el Estado capitalista, a la competencia imperfecta, los monopolios estatales. A la oferta y la demanda, la planificación central.

En las escuelas de economía prevaleció, durante más de medio siglo, la idea de que a través de la propiedad estatal de los medios de producción y de la planificación central, se podía lograr una sociedad más igualitaria, próspera y justa. La palabra capitalista equivalía a la de explotador. La solución implícita para los males sociales en casi todos los textos de economía en las universidades de los países socialistas y subdesarrollados, era la propiedad estatal y la dirección por los gobernantes de los principales sectores productivos. Bajo esas ideas se forjó el llamado socialismo real o estatismo.

Los resultados fueron desastrosos. La miseria, la desigualdad y la injusticia atribuidas al capitalismo, lejos de reducirse se agrandaron. La supresión de la propiedad privada de los principales medios de producción y la obstaculización de los mecanismos de mercado mediante planes centrales, concentraron el poder económico y político en manos de una burocracia propietaria, ineficiente y corrupta, a la que el yugoslavo Milogan Djilas llamó "la nueva clase".

Los planteamientos estatistas, derivados de la condena marxista a todo lo que oliera a propiedad privada de fábricas y comercios, ganancias y libre mercado, tomaron tal raigambre en la mente de la mayoría de los intelectuales, políticos y maestros, que eran aceptados como dogmas de fe y no como datos científicos comprobables empíricamente. El socialismo marxista se convirtió en una religión.

LOS FRUTOS DEL SOCIALISMO REAL

La caída del Muro de Berlín en 1989 y la confesión pública por parte de los gobernantes de Europa del Este y de la exURSS a finales de los 80, de que el estatismo había fracasado, despertó a la opinión pública mundial. En la década de los 90, la mayoría de los estudiosos serios de las ciencias sociales, parten de la premisa de que las ideas socialistas y marxistas fueron un fraude y generaron efectos contraproducentes al bienestar de la humanidad.

Los países exsocialistas empezaron a buscar las vías para revertir la propiedad estatal de los medios de producción e instaurar los mecanis-mos de mercado. La bandera de acabar con el capitalismo difícilmente podía seguir esgrimiéndose como objetivo del socialismo por la mayoría de los estatistas.

LA MANIPULACION SEMANTICA

Los intelectuales izquierdistas más sensatos aceptaron esa realidad, el fracaso del socialismo real o estatismo y modificaron sus ideas, pero otros no han logrado exorcizar de sus mentes los dogmas estatistas. Esos "nostálgicos del socialismo" encontraron, como estrategia para seguir sus lucha contra el capitalismo, presentarlo con otro nombre: "neoliberalismo".

Las miserias y las injusticias que antes los viejos izquierdistas endilgaban al capitalismo, ahora los socialistas nostálgicos se las adjudican al neoliberalismo. Antes se hacían reuniones internacionales y ligas contra el capitalismo, hoy los congresos de los socialistas son contra el neoliberalismo.

El cambio semántico de capitalismo a neoliberalismo confunde las verdaderas causas de la miseria latinoamericana, y permite que se presenten como soluciones viejas políticas que durante medio siglo crearon las condiciones para empobrecer a la región.

Hasta la década de los 80, los sistemas vigentes en la mayoría de los países de Iberoamérica fueron populismos neomercantilistas o socialismos de Estado. Esos sistemas implican contubernios entre gobernantes, grupos empresariales y sindicatos para repartirse las economías como botín, a la sombra de leyes estatistas, intervencionistas y proteccionistas.

EL CONCEPTO NEOMARXISTA DE NEOLIBERALISMO

En un "Documento de Trabajo" (Neoliberalism in Latin America), enviado por un grupo de teólogos de la liberación jesuitas sudamericanos a sus "hermanos" de Estados Unidos, los invitan a unirse a su "apostolado social" contra el neoliberalismo. Los Teólogos de la Liberación utilizan los superados razonamientos marxistas para determinar al sistema neoliberal. Lo definen como una "concepción radical del capitalismo", caracterizado por políticas de "privatización de empresas", "apertura de fronteras", "pagos por deuda externa", "equilibrio presupuestal" y "reducción de la inflación", entre otras.

Los detractores del neoliberalismo parecen olvidar que el 80% de la deuda externa latinoamérica fue generada por las pérdidas y la corrup-ción de las empresas estatales, cuya privatización critican.

El proteccionismo provocó el enriquecimiento de empresarios monopolistas y funcionarios contrabandistas. La mayoría de los habitantes eran obligados a consumir artículos de mala calidad y caros. Ahora, los críticos del neoliberalismo arremeten contra la apertura de fronteras y la globalización de los mercados.

La baja de los niveles de vida de millones de latinoamericanos en las décadas de los 70 y 80 fue consecuencia de hiperinflaciones generadas por emisiones monetarias para financiar déficits presupuestales. Sin embargo, los críticos del neoliberalismo censuran los esfuerzos de los gobiernos por equilibrar sus finanzas y dejar de emitir moneda inflacionaria.

Los resultados que los teólogos de la liberación le atribuyen a las políticas "neoliberales", son básicamente las mismas que en décadas pasadas los marxistas le achacaban al capitalismo: empobrecimiento de los trabajadores, indígenas y campesinos, desempleo, miseria, una injusta distribución de la riqueza y deterioro ecológico. A las maquiladoras las acusan de explotar a los trabajadores; a los inversionistas de deteriorar el medio ambiente. Además culpan al neoliberalismo del incremento en el narcotráfico.

El 90% de las argumentaciones contra el neoliberalismo son las mismas a las esgrimidas por Lenin contra el capitalismo y el imperialismo.

LA MISERIA EN MEXICO

En México, los intelectuales de izquierda responsabilizan al neoliberalismo por la devaluación del 94 y la corrupción. Los estatistas le atribuyen a la apertura económica, a la privatización y a la desregulación, todos los males que durante tres cuartos de siglo ha sufrido el país.

¿Es la corrupción y saqueo de los fondos públicos un fenómeno que nace el sexenio pasado por las reformas "neoliberales", o tan viejo como la Revolución Mexicana?

La mayor fuente de corrupción en el sexenio del presidente Salinas fue la empresa estatal CONASUPO, principal instrumento del estatismo para redistribuir la riqueza, ayudar a los pobres y campesinos. Esa empresa no es producto de las políticas neoliberales sino del todavía imperante sistema estatista.

¿Podemos achacar seriamente la miseria de millones de campesinos a las reformas del Art. 27 constitucional, apenas introducidas en 1992, que terminan con la inseguridad en la tenencia de la tierra y un demagógico reparto agrario?

La mayoría de los 40 millones de mexicanos pobres provienen del campo, que de 1917 a 1992, 75 años, vivieron en un entorno jurídico donde no había garantías a la propiedad, competencia, mercado, ni ningún elemento que pueda llamarse capitalista o neoliberal.

Las reformas a la legislación del campo en 1992 crean un marco jurídico para dar seguridad a la tierra y terminar con una corrupta reforma agraria. Pero todavía no se termina de implementar la propiedad y seguridad necesaria para apoyar el funcionamiento de un verdadero sistema social de mercado en el campo mexicano.

¿Podemos decir que ya fracasó un Tratado de Libre Comercio, recibido el primer día de vigencia (1o. de enero del 94) con un conflicto armado creado por medio de una vieja guerrilla marxista? El TLC todavía no entra en vigor plenamente, hasta el próximo siglo. ¿Puede hablarse ya de su fracaso?

Refleja una gran ignorancia sobre la situación económica de México, culpar de una miseria crónica a reformas que apenas se empiezan a aplicar. Basta un simple análisis cronológico de las instituciones imperantes hasta fechas recientes, para concluir que la miseria de más de 40 millones de mexicanos es derivada del obsoleto y viejo esquema estatista, proteccionista y mercantilista, más que de los cambios llamados neoliberales.

Varias de las recientes reformas no se han aplicado correctamente por el ambiente de violencia y conflicto político generado en gran parte por los mismos que condenan el inexistente modelo neoliberal. Bajo Salinas, aunque se iniciaron modificaciones para liberar la economía, distaba mucho de ser su gobierno un modelo neoliberal. Todavía prevalece en nuestro país el mercantilismo estatista.

Es preocupante la facilidad con que muchos medios informativos, políticos y eclesiásticos hacen eco de la campaña para presentar al fantasma neoliberal como origen de todos los problemas generados por más de medio siglo de estatismo, proteccionismo y neomercantilismo.

¿CUAL NEOLIBERALISMO?

Los socialistas nostálgicos pretenden convencer a la opinión pública que el mercado, la privatización y la apertura han fracasado en América Latina. Indirectamente, esa corriente de opinión deja entrever que es necesario regresar a los esquemas de estatismo, populismo, proteccio-nismo y rectoría del Estado.

En el siglo pasado, en México se le llamó liberalismo a lo que en realidad fue un jacobinismo, por lo que no podemos afirmar, a pesar de haber sido gobernados durante varios años en el siglo XIX por un partido liberal, que México haya tenido alguna vez una economía verdaderamente liberal, entendida como un sistema donde predominan las libertades económicas.

Durante todo el porfiriato y la etapa posrevolucionaria, aunque en algunos sectores hubo libertades económicas, predominó el proteccionismo, el reglamentismo y el estatismo. Ahora el "chivo expiatorio" de la izquierda, que antes culpaba de todos los males de México y Latinoamérica al capitalismo, es el neoliberalismo.

Aún después de las reformas salinistas, no podemos afirmar con fundamento que vivamos en un país con una economía "neoliberal", si por neoliberalismo entendemos un sistema basado en la libertad económica. Dos estudios realizados por prestigiadas instituciones, han llegado por separado a la conclusion de que México no es un país, hasta la fecha, al que se le pueda llamar con propiedad neoliberal.

En el estudio denominado "Economic Freedom of the World 1975-95", publicado por el Cato Institute, con sede en Washington, bajo la dirección de los economistas James Gwartney, Robert Lawson y Walter Block y coeditado por 11 instituciones en todo el mundo, analizan los grados de libertad económica en más de cien países.

Según el estudio, el país con mayor libertad económica en el mundo es Hong Kong, con una calificación de nueve; Nueva Zelanda el segundo, con 8.5, y Singapur el tercero, con 8.2. Chile se encuentra en el lugar 26, con una calificación de 6.2. México en el rango número 45, con una calificación de 5.7, aún después de las llamadas reformas neoliberales de Salinas. Es decir, México está reprobado en libertades económicas.

Esa visión sobre México no es la única. En otro estudio titulado "1996 Index of Economic Freedom", editado por The Heritage Fundation, dirigido por los investigadores Johnson y Sheehy, México ocupa el lugar número 80 en cuanto a libertades económicas entre 140 países. El diagnóstico sobre nuestro país es "mostly not free" (mayormente no libre).

Según los dos estudios mencionados, en México no predominan todavía las libertades económicas y por lo tanto no podemos afirmar que tengamos una economía neoliberal. Partiendo de esas premisas, no puede fracasar lo que no existe.

Implica ignorancia, falta de rigor académico o mala fe, culpar de las crisis y problemas de México y del resto de América Latina a un sistema que, si bien se han realizado reformas para acercarse a él, todavía no hemos logrado alcanzar.

CONCLUSIONES

Ante la confusión y manipulación de conceptos, es importante reiterar que:

1.- El liberalismo es un concepto equívoco, con varios significados. Económicamente se identifica con una visión de la sociedad que parte de la libertad personal como máximo valor social. Tiene sus antecedentes inmediatos en la doctrina liberal inglesa (no en el liberalismo russonea-no francés) y más remotos en la filosofía cristiana, que coloca a la persona humana como centro de la sociedad. Erróneamente en México muchos analistas identifican con el sistema social de mercado y de libertades económicas, a las políticas anticlericales implementadas por los llamados liberales del siglo pasado, quienes en gran parte fueron jacobinos y estatistas.

2.- El neoliberalismo o nuevo liberalismo, no constituye una doctrina uniforme, tiene muchos matices. En lo económico coincide con los principios de mercado, libre empresa, o como le llamaban a ese sistema los izquierdistas, capitalismo.

3.- Algunos críticos del sistema de libertades, quieren endilgarle al neoliberalismo, la paternidad de los millones de pobres que existen en América Latina. En la mayoría de estos países, apenas se iniciaron procesos de apertura y privatización a principios de los 90. La miseria y el atraso son producto de décadas de estatismo, proteccionismo y mercantilismo, no de un proceso hacia las libertades económicas que apenas comienza.

4.- El primer país de América Latina que empezó a desmantelar a mediados de los 70 el esquema mercantilista y estatista, fue Chile. En ese país gradualmente y después de varios tropiezos y problemas, es donde en una mayor proporción se han aplicado las políticas de privatiza-ción, apertura y desregulación, aunque todavía subsiste el intervencionismo.

5.- En la llamada "década perdida" de los 80, Chile fue de los pocos países de la región que aumentó el ingreso por habitante. Según datos de la ONU, no sólo mejoró sus indicadores económicos, sino también sociales: las expectativas de vida, educación y salubridad crecieron con mayor celeridad que en los demás países de Iberoamérica.

6.- Chile, cuyas políticas económicas fueron conducidas por "neoliberales" en los 80, fue el país de América Latina donde creció más el ahorro interno por habitante, con una de las inflaciones más bajas y de las monedas más estables de la región.

7.- Nicaragua, donde las políticas económicas fueron instrumentadas por estatistas y teólogos de la liberación, fue el país de Iberoamérica con la mayor caída en el producto por habitante (42.3%, según la Comisión Económica para América Latina, organismo dependiente de la ONU) y con la mayor inflación de toda la región (7705% promedio anual, de 1985 a 1990, con base también en cifras de la CEPAL)

La experiencia nos demuestra que en la medida que se respeten los derechos naturales básicos del ser humano: vida, propiedad y libertad, se faciliten las innovaciones, la competencia, las inversiones y se reduzcan los costos de transacción, habrá progreso, llámese como se llame a ese entorno socioeconómico. Y en tanto prevalezcan excesivas reglamentaciones, incertidumbre sobre los derechos de propiedad, proteccio-nismo, empresas estatales, altos impuestos y gastos deficitarios e inflacionarios de los gobiernos, difícilmente saldrán de la miseria millones de latinoamericanos, aunque esas políticas se instrumenten en nombre del pueblo o por teólogos que dicen buscar la liberación de los pobres.

Para profundizar sobre los sistemas económicos, recomendamos la lectura de libro Del Socialismo al Mercado, Luis Pazos, (Editorial Diana, México, 1991) y para identificar las verdaderas causas de la pobreza en nuestros países, Problemas Socioeconómicos de México, del mismo autor y editorial.