terrorismo fiscal

2020: año de reforma y terrorismo fiscal

En este espacio anticipamos que una reforma fiscal llegaría en la segunda mitad del sexenio, pero por desgracia, nuestra previsión se ha adelantado.

La secretaría de Hacienda ha hecho pública ya, en noviembre, su intención de anticipar la citada reforma en caso de que los ingresos fiscales continúen decepcionando, como en 2019. Y lo harán.

En español: lo que nos quieren decir es que bajo ninguna circunstancia el gobierno se “apretará el cinturón” del gasto, y que si no recaudan lo esperado por impuestos, nos los van a aumentar más temprano que tarde.

¿Qué tan temprano? En un escenario pesimista, la elevación de impuestos a los mismos que siempre pagamos podría adelantarse un año y llegar en 2021, pero claro, las reformas legales se iniciarían el año que entra. Sin embargo, 2020 corre también el riesgo de ver una auténtica “cacería de brujas” fiscal sin precedentes.

La salida de la ahora ex jefa del SAT, Margarita Ríos Farjat, electa para ocupar una de las vacantes de ministro en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, abre la oportunidad para que quien llegue al cargo -bajo el pretexto del combate a la evasión-, se ensañe en particular con los grandes contribuyentes, personas físicas y morales.

Muestras del “terrorismo fiscal” que viene, ya se aprecian en la dura campaña del gobierno contra las llamadas empresas “factureras”, en la iniciativa legislativa contra el “outsourcing”; en la posibilidad de que seas considerado parte del “crimen organizado” si bajo la óptica del gobierno eres un “evasor de impuestos”, y en la fiscalización electrónica de los contribuyentes a través de sus operaciones comerciales.

A propósito de esto, en entrevista radiofónica con Ana Francisca Vega, la especialista Diana Bernal Ladrón de Guevara, habló la semana pasada sobre la bancarización de las facturas a partir del chip que se incorporará a las tarjetas de bancos. La supuesta intención es facilitar la facturación, pero de fondo de lo que se trata es de detectar “discrepancias fiscales”, que ocurren cuando un contribuyente gasta más de lo que declara de ingresos. La experta advirtió que “hay que tener mucho cuidado con el consumo con tarjetas bancarias, (pues) el SAT ya lo bancarizó”, por lo que se recomienda llevar un estricto control de gastos. De lo contrario, el fisco podría reclamar un mayor pago de impuestos, y corresponderá al contribuyente demostrar que no ha ganado más de lo que declaró, y de no hacerlo, le aplicarán severas multas y sanciones.

Tenga cuidado pues, con el gasto en sus plásticos, pero también, deje de hacer “favores” a familiares y amigos que le pidan que les “preste” su tarjeta para algún gasto, sobre todo, ahora que en fin de año se suelen presentar gastos extraordinarios.

El mensaje es muy claro para quien lo sepa leer: el gobierno actual seguirá repartiendo dávidas a diestro y siniestro, y en lo agregado, el gasto seguirá expandiéndose como cada año.

Así quedó el Presupuesto de Egresos 2020 -más grande y costoso que el de este año en términos reales-, lo que demuestra que la “austeridad republicana” es pura y mera propaganda… y nada más. Lo malo, es que el gobierno no tiene dinero de los árboles, sino de lo que nos “roba” mediante gravámenes. Un gasto creciente es incompatible con ingresos a la baja, y la salida fácil, es aumentar los impuestos. Eso harán.

La peor parte de eso es que, una reforma fiscal como la que viene, contribuirá a desincentivar más la inversión y el crecimiento económico.

Anunciar que las empresas pagarán más, en medio de un clima de incertidumbre, recesión, temor, y con las alzas por decreto del salario mínimo como las que se seguirán dando, será como dar un “gran salto adelante” mientras se está al borde del precipicio.

¿Qué refugios nos quedan? Activos fuertes que en propia mano, no sean fácilmente fiscalizables y que preserven poder adquisitivo, como divisas fuertes en efectivo, metales preciosos y bienes tangibles, inversiones que le hemos recomendado en mi boletín financiero Top Money Report y en esta columna. Manténgase atento.

Por último, le dejo la recomendación de que para sus gastos diarios, vuelva a usar más billetes y menos tarjetas. Es una recomendación inteligente en tiempos de “terrorismo fiscal”. Tómelo muy en cuenta.