El muro, aunque en parte es el “petate del muerto” de Trump, implica la política de frenar la migración ilegal de mexicanos a EU y la necesidad de crear condiciones en México para absorber esa mano de obra.

La revisión del TLCAN puede dificultar y encarecer las exportaciones a los Estados Unidos. Sin embargo, esas políticas anunciadas por Donald Trump no son las que obligarán al gobierno de México a realizar cambios más difíciles y profundos, si no quiere un freno de la inversión extranjera y una migración de la que ya existe en México.

Las políticas que más frenarán la inversión en México, principal factor para crecer y crear empleos, son las anunciadas por Trump de reducir impuestos y reglamentaciones.

Ya ordenó al poder ejecutivo que por cada nuevo trámite deben derogar dos de los existentes. En cuanto a la reducción de impuestos, aunque a mediano y largo plazo generan más empleos y crecimiento, a corto plazo implican reducir el gasto público para no disparar el déficit.

Reducir impuestos sin elevar déficit ni deuda ha postergado la decisión del Congreso de EU para bajar impuestos.

En México los impuestos a determinados niveles ya son más altos que en EU. Una comparación de Santader Trade y Doing Business, muestra que los diferentes impuestos que pagan las grandes empresas en México sobre utilidades, 51.7%, son mayores a los que pagan en EUA: 43.9%. Tres millones de pesos gravables o su equivalente en dólares, pagan 28% en Estados Unidos, en México un 35%.

La progresividad es mayor en México. Las horas dedicadas a cumplir con el pago de impuestos son menores en EU, 175, que en México, 286.

Hasta ahora los altos impuestos en México se han compensado con salarios comparativos más bajos que en Estados Unidos, y con reducidos o nulos impuestos a las exportaciones mexicanas, por el TLCAN, pero una probable alza de aranceles y de baja de impuestos en EU, será un grave problema para México.

De no cambiar las políticas crecientes de gasto, deuda y déficit en los 4 años del actual gobierno (ver libro EPN: EL RETROCESO) y bajar impuestos, generarán una reducción de la inversión en México que puede llevar a una recesión con desempleo parecida a las sufridas en los 80 y 90.