Seguramente está por aprobarse en el Congreso la eliminación de 100 diputaciones plurinominales y 30 senadurías, también plurinominales,  categoría denominada también como de representación proporcional.

Esta es una solución populista solo para dar gusto a una demanda ciudadana, pero que no resuelve lo esencial, que es bajar el costo del aparato legislativo.

Si se pretende reducir costos, esta es una solución que puede tener graves repercusiones negativas en el ámbito gubernamental y poco beneficio.

Lo importante es reducir los exorbitantes costos de las comisiones, los asesores, que en muchos casos son plazas que ocupan amigos y protegidos y no personal calificado que apoye al legislador. Sin embargo, la opinión pública considera que las plurinominales son costosas y con su eliminación se bajaría el dispendio.

La realidad es que no se ha ofrecido un análisis significativo respecto a para qué deben conservarse. Esta categoría es precisamente aquella donde los legisladores llegan al Congreso por designación directa de su partido y sin realizar campaña electoral. Son llamados también de “representación proporcional”.

La realidad es que se ha desvirtuado la funcionalidad de las plurinominales porque los partidos políticos de forma irresponsable las han utilizado para premiar a militantes distinguidos, así como colocar a los hijos, amigos o recomendados de gente importante. La comodidad de llegar por “dedazo” las hace ser muy valoradas y por ello son cuestionadas por la ciudadanía.

Sin embargo, deben replantearse mas no eliminarse.

Los legisladores de “mayoría relativa”, o sea los que son electos a través del voto ciudadano, generalmente llegan al congreso por cualidades más cercanas al carisma, trayectoria política y otras más que tienen que ver con la representatividad del electorado, independientemente de su capacidad intelectual y sus conocimientos. Por tanto, muchísimos de ellos ni tienen estudios ni experiencia en los temas sobre los que deberán legislar, o simplemente votar y aprobar, porque su fortaleza es su sensibilidad social y el conocimiento de las expectativas de los ciudadanos de los distritos electorales que ellos representan.

Por tanto es necesario tener un sistema que permita garantizar que se integren al Congreso, tanto a la Cámara de Diputados como a la de Senadores,  legisladores con conocimientos técnicos en los diferentes temas que podrían ser analizados así como experiencia en ellos. El Congreso debe tener también gente de alto nivel intelectual que proponga y analice.

Cada vez más los temas propios de la administración pública se vuelven complejos y requieren ser manejados con conocimiento y experiencia. Los temas hacendarios y fiscales, urbanización derecho e impartición de justicia, por citar algunos, ya no se resuelven con ideas lógicas, sino con experiencia y conocimientos.

La improvisación y el abuso del sentido común para generar leyes han propiciado una sobrerregulación que en muchos casos burocratiza actividades y en el peor de los casos, propicia la extorsión por parte de funcionarios públicos y corrupción.

Para generar un sistema de leyes ágiles y adecuadas a las circunstancias del momento presente y con visión de mediano y largo plazo, es necesario el equilibrio que ofrece el legislador de mayoría relativa con el conocimiento de lo que electorado quiere, así como el de representación proporcional, o plurinominal, con sus conocimientos y experiencia.

Por tanto, debe desarrollarse una regulación para garantizar que quienes ocupen las plazas legislativas plurinominales cubran un perfil técnico y profesional, así como experiencia.

Debemos impedir que los partidos políticos sigan viendo a esta categoría como el salón de los premios y los protegidos.

Debemos impedir que desaparezcan estas plazas, pero que sean cubiertas por quienes sí tienen los méritos para ocuparlas.

¿Y usted cómo lo ve?

@homsricardo

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