arturo damm2La inversión directa (ID) apuntala y abre empresas, produce bienes y servicios, crea empleos, y le permite, a quienes los obtienen, generar ingresos. Todo esto –producción, empleo e ingreso– depende de la ID, que es la causa eficiente del crecimiento de la economía, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios.

Parte importante de la ID es la inversión fija bruta (IFB), que es la inversión que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo, y que, por proporcionar la infraestructura física necesaria para la realización de la producción, la creación de empleos, y la generación de ingresos, es un buen indicador del comportamiento de la ID en su conjunto: cualquier tipo de ID necesita de instalaciones, maquinaria y equipo, necesita de IFB.

Dada la importancia de la ID para la producción, el empleo y el ingreso, y dada la importancia de la IFB para la ID, es que resulta preocupante el comportamiento de esta última durante el primer bimestre del año. En términos anuales (comparando cada mes con el mismo mes del año anterior), en enero y febrero la IFB decreció 1.4 y 2.5 por ciento. Un año antes creció 0.9 y 5.2 por ciento, y en diciembre de 2016 lo hizo al 1.6 por ciento. En términos mensuales (comparando cada mes con el mes anterior), en enero y febrero la IFB decreció 1.8 y 0.8 por ciento. Un año antes creció 1.2 y 0.3 por ciento, y en diciembre del año pasado lo hizo al 1.0 por ciento.

¿A qué se debe esta caída en la tasa de crecimiento de la IFB? Parte de la respuesta es coyuntural y tiene que ver con la incertidumbre en torno al fututo del TLC. Otra parte, la más importante, es estructural, y tiene que ver con la falta de competitividad de la economía mexicana, problema que venimos arrastrando por décadas, y que no hemos sido capaces de resolver, para hacer de la mexicana una economía más atractiva para la ID.

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