arturo damm2Ya tenemos los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente al mes de marzo, levantada por el Banco de México entre 35 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado, tanto nacional como extranjero. Los datos que comento son la media de todas las repuestas recibidas, y lo cometo comparando los resultados de las tres encuestas del año –enero, febrero y marzo– centrando la atención, primero, en la producción de bienes y servicios, el Producto Interno Bruto, PIB,

cuyo comportamiento nos da una idea del dinamismo de la economía, que debe ser el mayor posible y, segundo, en la inflación, en el comportamiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor, que nos da una idea de la estabilidad de la economía, que debe ser la mayor posible (lo cual supondría una inflación de cero por ciento).

Comienzo con el PIB. En enero la expectativa de crecimiento del PIB para 2017 fue 1.49 por ciento, expectativa que se mantuvo constante, ¡cosa rara!, en febrero y en marzo. La buena noticia: la expectativa de crecimiento no empeoró en febrero y marzo. La mala: un crecimiento de la economía del 1.49 por ciento, suponiendo que se cumpla la expectativa, ¡cosa poco probable!, resultaría por demás mediocre, lo cual significa un dinamismo muy pobre de la economía mexicana.
Continúo con la inflación. En enero la expectativa de inflación para 2017 fue de 5.25 por ciento, que aumentó a 5.39 por ciento en febrero, y que volvió a aumentar a 5.56 por ciento en marzo. La mala noticia: se ha esperado, para este 2017, una inflación cada vez mayor, es decir, una estabilidad cada vez menor. ¿Alguna buena noticia en materia de inflación? No la veo por ningún lado.

De cumplirse la expectativa en materia de crecimiento e inflación, el 2017 resultará el segundo año consecutivo con un menor crecimiento (menor dinamismo) y una mayor inflación (mayor inestabilidad), lo cual apunta en la dirección equivocada (algo normal).