Ayer se dio un sorpresivo anuncio de parte de la Comisión de Cambios (CdC) en el que dio a conocer que el Banco de México (Banxico), ofrecerá al mercado coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional (por eso no afectará las reservas). La respuesta casi unánime fue jubilosa, y se expresó con una baja del precio del dólar de casi 50 centavos en solo unos minutos.

Más allá de meras alabanzas a las autoridades –típicas en buena parte de analistas-, lo cierto es que ni todo es blanco, ni todo es negro. Hay matices.

 

Primero, expliquemos en términos simplificados. Lo que se pretende con una cobertura es ‘amarrar’ hoy un precio del dólar en el futuro por un determinado monto, y si al cumplirse el plazo –que el comunicado de la CdC dice que no será mayor a doce meses- el tipo de cambio fix es más alto que el pactado, la contraparte le pagará la diferencia al adquiriente para que con eso compre sus dólares en el mercado. De este modo, es como si los comprara al precio pactado sin verse afectado por el alza.

Se especula y claro, hay un riesgo, pues el resultado puede ser justo el contrario. Como quiera, cubrirse es inteligente porque les da certeza a los inversores que saben que necesitarán dólares en el futuro para cumplir sus obligaciones.

La CdC anunció que las instituciones de crédito presentarán ofertas por las coberturas que en su momento se subasten, y a su vez, podrán ofrecer instrumentos del mismo tipo a los participantes del mercado.

Lo bueno entonces de las coberturas que colocará Banxico, es que habrá una mayor oferta de estos instrumentos en el mercado local. Esto simplificará el acceso a un mayor número de inversionistas y quizá reduzca la demanda de coberturas en dólares en el mercado de derivados.

En consecuencia, se quita presión al tipo de cambio spot. Al cierre de este artículo el precio del dólar ya se encontraba en $19.95, pero es previsible que continúe bajando ante el exagerado optimismo que se ha generado.

Y aquí viene lo malo. La CdC es presidida por el secretario de Hacienda, y para decirlo claro, es quien en realidad manda ahí. Es el último hueco de falta de autonomía que le queda a Banxico. La política cambiaria pues, la maneja el gobierno, no el Instituto Central, y ya sabemos cuál de ellos es pésimo para el manejo de las finanzas.

Partiendo de ahí, lo de las coberturas se trata nada menos que de la más reciente intervención oficial en el mercado cambiario, lo cual es lamentable, pues el tipo de cambio debe moverse por sí mismo siempre, y ya iba a la baja desde que Trump tomó el poder.

La CdC (o sea el gobierno), opina que ‘el tipo de cambio del peso frente al dólar de los Estados Unidos de América ha mostrado una alta volatilidad, la cual no es consistente con los fundamentos económicos del país.’

La traducción es que Hacienda quiere abaratar al dólar a como dé lugar, artificialmente, insinuando que los ‘fundamentos económicos’ del país son sólidos.

Nada de eso. No por nada ya hasta las siempre tardías calificadoras de riesgo han puesto en perspectiva negativa la nota de México. Los peligros Trump, China, Europa, etc. y la debilidad financiera del gobierno siguen ahí, y esta última por cierto, se seguirá agravando mientras no se le baje al gasto y se equilibre el presupuesto.

En ese clima viene lo peor de las coberturas: su potencial costo financiero. La cantidad podría no ser despreciable considerando que el monto del programa será de hasta 20 mil millones de dólares.

Y es que si usted se pregunta de dónde sacará el dinero Banxico para pagar las coberturas –aunque sólo en el caso de que tenga que pagar por diferencias, como le expliqué arriba-, la respuesta es obvia: lo sacará de sí mismo pues al ser el banco central, es el emisor del peso. Como se suele decir en sentido figurado, ‘imprimirá’ dinero de la nada.

Ahora, dado que como autoridad monetaria ‘esteriliza’ todos los flujos provenientes de los factores que afectan la liquidez en el sistema bancario, en el momento que esos recursos dejen de estar depositados en Banxico, éste tomará las medidas de esterilización que pasarán por colocar valores con cargo al gobierno Federal.

Dicho de otro modo, el costo de las coberturas no será cero, por más que se pague en pesos.
Por último, esta oferta de coberturas significa que el propio gobierno Federal prevé un escenario de un dólar mucho más caro en el futuro cercano, pues si anticipara que va a bajar, no tendrían razón de ser.

En suma, quien lo necesite que aproveche las coberturas. El resto, continúe cubriéndose de otras maneras de lo que viene, pues el peso, sigue siendo una mala divisa para estar.

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@memobarba
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