homs marco1Hay mucho descontento ciudadano por el derroche que significa la asignación presupuestal para alimentar la democracia. Se considera dentro del Congreso, como una posibilidad, la reducción presupuestal a los partidos políticos y por otra parte, la reducción en el número de legisladores.

La nuestra es una democracia muy cara y poco controlada. En el periodo electoral 2016 surgió toda una reglamentación para exigir que los candidatos y sus partidos justificasen sus gastos de campaña. Fue una buena intención pero un proyecto más que no funcionó.

Se preveía que a quienes rebasasen el tope de gastos de campaña, si ganasen una elección, les fuese anulado su triunfo. También aplicar sanciones a quienes no justificasen contablemente el buen uso de los recursos recibidos para financiar sus campañas.

La realidad es que no hubo nada espectacular con estas medidas. Se siguió derrochando en las campañas y estas se siguieron manejando en la opacidad con ayuda de “maquillaje” contable por parte de los partidos.
Para bajar el costo de la democracia el candidato Enrique Peña Nieto durante su campaña prometió que de convertirse en presidente impulsaría la desaparición de 100 diputaciones federales, lo que representa un 20% del total que hoy existen. Su partido retomó esta propuesta, pero no se ha logrado llevarla a la realidad.

El PRD a través de su legislador Guadalupe Acosta Naranjo fue más lejos aún y propuso reducir la Cámara de Diputados en 200 plazas, para así bajar de 500 diputados como se conforma hoy esa institución, a 300 y la Cámara de Senadores reducirla de 128 a 96 escaños.

También hay quienes piensan que deben eliminarse los cargos plurinominales. Sin embargo, hay una percepción errónea de esos cargos. Las plurinominales en las cámaras deben representar la oportunidad de tener legisladores que, aunque no tengan representatividad social como para ganar una elección, deben tener los conocimientos y experiencia necesaria para aportar la visión técnica de los temas que deben tratarse en el ámbito legislativo.

El problema con las plurinominales es que en la realidad cotidiana no se utilizan con este fin, sino para acomodar a los favoritos del partido, los amigos o los compromisos. Sin embargo, son necesarios y debe retomarse su espíritu original. Eliminarlos puede tener graves consecuencias.

Otra propuesta ha sido eliminar de plano las aportaciones del INE para que sea dinero privado con el que se realicen las campañas electorales. Esto en el contexto del México de hoy abriría la puerta a dinero sucio e incluso aportado por la delincuencia, lo que generaría compromisos. Si hoy que existen restricciones para recibir dinero privado surgen sospechas con algunos candidatos, si se abre totalmente la puerta a los donativos para las campañas, seguramente los primeros interesados serán los cárteles.

El diputado independiente del Congreso de Jalisco, Pedro Kumamoto hace una propuesta que elevará la calidad del trabajo  político, obligando a los candidatos y sus partidos a buscar la aprobación de la ciudadanía cumpliendo sus compromisos de campaña y comportándose honorablemente.

Los políticos debieran ganarse los recursos que obtienen sirviendo a la gente. Por ello la propuesta “Sin votos no hay dinero” luce inteligente y adecuada para definir la cantidad que merecen recibir los partidos políticos.

Este planteamiento se resume en considerar que el punto de partida para asignar “la bolsa” total por repartir entre todos los partidos no debiese ser el total del de personas que conforman el padrón electoral, sino el número de personas que votaron en la elección anterior para diputados. Si aumenta la abstención por desánimo ciudadano, disminuye el presupuesto partidista.

Los partidos deben trabajar arduamente para restablecer la confianza ciudadana y merecer respeto por su trabajo. Ésto se traducirá en votos y participación ciudadana. Los políticos deben salir de su zona de confort y acercarse a la vida cotidiana del electorado.

Mientras los partidos y sus candidatos trabajan para conseguir votos y aumentar su presupuesto, podría haber un importante ahorro de dinero que ayudará a mejorar las finanzas de nuestro país.

Los mexicanos nos ahorraríamos con las cifras de hoy, dos mil doscientos millones de pesos.

Si quieren más dinero, ¡consigan más votos!.