inversión directa

Inversión directa, ¿aguantará?

Si de todas las variables que hay en la economía tuviera que elegir solamente una para responder la pregunta ¿cómo va la economía? esa variable sería la inversión directa (ID), que produce bienes y servicios, crea empleos y les permite, a quienes obtienen esos puestos de trabajo, generar ingresos.

Caigamos en la cuenta de todo lo que depende de la ID: la producción de bienes y servicios, la creación de empleos y la generación del ingreso, y no olvidemos que el crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, el Producto Interno Bruto, PIB, razón por la cual si una economía ha de crecer más, y conviene que las economías crezcan lo más posible, se requiere que directamente se invierta lo más posible, para lo cual resulta indispensable que la economía sea segura y confiable, lo suficientemente atractiva para que los empresarios, tanto nacionales como extranjeros, inviertan directamente en ella. Seguridad y confianza, en ellas está la clave.

En México no contamos con un indicador de la ID como tal, pero sí tenemos una buena aproximación con la Inversión Fija Bruta (IFB), que es la que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo, proporcionando la infraestructura necesaria para llevar a cabo la producción de bienes y servicios, la creación de empleos y la generación de ingreso. El comportamiento de la IFB es un buen indicador del comportamiento de la ID.

El INEGI ha publicado el indicador de la IFB para el mes de septiembre, y tenemos que en términos anuales, comparando septiembre de este año con septiembre del año anterior, la IFB creció, en promedio mensual, durante los primeros nueve meses del año, 1.66 por ciento. Un año antes, en 2017, ese crecimiento fue menos 1.01 por ciento. En 2018 obtuvimos mejores resultados que en 2017. En términos mensuales, comparando cada mes con el mes anterior, la IFB creció, entre enero y septiembre, en promedio mensual, menos 0.14 por ciento. En 2017, un año antes, ese crecimiento fue menos 0.13 por ciento. El resultado de 2018 fue peor que el de 2017.

Por lo menos hasta septiembre, tres meses después del triunfo de AMLO, la IFB, y por ello la ID, siguió comportándose, con altibajos, dentro de lo normal para la economía mexicana, comportamiento normal que, muy probablemente, se mantuvo a lo largo de octubre, momento de preguntar si también se sostuvo durante noviembre, tomando en cuenta que fue el lunes 29 de octubre cuando AMLO anunció la cancelación de la construcción del NAICM en Texcoco, lo cual seguramente afectó la confianza de los empresarios, lo cual, de no remediarse dicha afectación, y hasta el momento esto no ha sucedido, se traducirá en menos ID, con todo lo que ello significa en términos de producción de satisfactores, de creación de empleos, de generación de ingresos, y de crecimiento económico.

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Twitter: @ArturoDammArnal

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